"Lisandra"
Desperté con el sol entrando por la ventana. Un poco confundida por el sueño, no recordaba haber ido al cuarto la noche anterior. Parpadeé para adaptarme a la luz y sentí los músculos firmes del abdomen de Patricio bajo mi mano. Mi cabeza estaba en su pecho y me volteé para pegar mi boca a su piel, aspirando su olor delicioso y sentí su mano moverse en mi cuerpo.
—¡Buenos días, mi dulce! —Se movió, jalándome para quedar cara a cara con él y me besó. Cómo extrañé esto, despertar a su lado y recibir este cariño por la mañana.
—No quería despertarte —pasé la mano por su rostro.
—Ya estaba despierto. Estoy tan feliz que me dio miedo dormir y que cuando despertara todo hubiera sido solo un sueño —me emocioné con sus palabras.
—No es un sueño, cariño, ¡estoy aquí! —lo miré a los ojos.
—¡Y nunca más te vas a ir! —No estaba pidiendo, estaba decretando.
—No, no me voy. Solo voy a casa —sonreí, pero él puso mala cara.
—¡Ni empieces! Ya estás en casa. Puedes entregarle las llaves de ese apartamento a Flavio —ya había tomado todas las decisiones y me empecé a reír.
—Patricio, no conversamos, simplemente tomaste todo lo que era mío y lo trajiste acá cuando estábamos peleados y... —traté de argumentar, pero no estaba dispuesto a ceder.
—No estábamos peleados. Estabas molesta, pero nunca terminamos —me corrigió, se había obsesionado con eso.
—Dios mío, pero pareces un niño haciendo berrinche.
—Acéptalo de una vez, mi linda, ¡vives aquí, conmigo! Y nunca terminamos.
—¿Ah, vivo aquí?
—Sí, vives. Porque no hay la menor posibilidad de que duerma lejos de ti ni un día más en la vida. Así que vives aquí conmigo —era casi irresistible.
—Pero no me preguntaste mi opinión sobre eso —lo provoqué.
—¿Y necesitaba preguntarte? Pensé que me amabas y querías dormir y despertar conmigo todos los días de tu vida también. Pero ya que tengo que preguntar... —se volteó sobre mí y comenzó a besarme—. Ya que tengo que preguntar, deja que te muestre primero qué tan bueno es despertar conmigo.
Besó mi boca, mi barbilla, mi cuello, mi hombro, quitándome cualquier razonamiento coherente. En un segundo era solo un charco de deseo, lista para hacer cualquier cosa que él quisiera. Y me mostró, con sus manos codiciosas, sus labios calientes y su cuerpo delicioso, qué tan divino era despertar a su lado. Me tenía completamente, para todo lo que quisiera le diría que sí, era irrevocablemente suyo.
—Entonces, mi dulce, ven a vivir conmigo, dormir y despertar en mis brazos todos los días, para poder adorarte, venerar ese cuerpecito delicioso tuyo, dejarte así como estás ahora, roja y jadeando —él también estaba jadeando cuando habló y aún distribuía besos por mi cuello.
—Es imposible decirte que no, ¡tienes buenos argumentos! —di una pequeña sonrisa—. Voy a devolverle las llaves a Flavio.
—¡Así se hace, mi amor! —me besó una vez más y después levantó la cabeza y sonrió—. Ahora admite, nunca terminaste conmigo, solo estabas molesta.

VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Jefe Irresistible: Rendida a su Pasión (de Maria Anita)
No se puede continuar la historia después de cap 284 ,Marca error y compré monedas,intente con otras historias y si se pueden desbloquear pero esta no,ojalá arreglen eso por que ya que regresa a lectura gratis,va con otra historia de personajes que no conocemos,nunca se sabe qué pasó con Heitor y Samantha al final....