"Anabel"
Pasé la mitad de la noche despierta pensando en Rick. ¿Qué tenía ese hombre que me dejaba así, tan fascinada por él? Era guapo, pero era mucho más que eso, era algo que no sabía explicar, algo como un magnetismo. Solo esperaba que él quisiera terminar lo que empezamos tanto como yo.
Pero ahora ya tenía dudas de si estar con él apenas una vez sería suficiente para seguir adelante. Sus besos, la forma como me tomó, la manera que me miraba y la forma como sus manos se deslizaban por mi cuerpo, todo eso fue abrasador, pero fue como si él fuera grabando su huella bajo mi piel. Sacar a este hombre de mi cabeza sería una misión casi imposible, pero él, por otro lado, tal vez ni me llamaría y desaparecería otra vez.
Y a medida que pasó el día y no supe noticias de él, fui teniendo la certeza de que no me buscaría de nuevo. Estaba distraída y descuidé mi trabajo, al punto de que mi padre entró a la oficina resoplando.
—Anabel, ¿dónde está la proyección de costos que te pedí? —Mi padre parecía irritado, pero siempre era malhumorado, no me daba tregua y decía que no me consentiría por ser su hija.
—¡Está casi lista, papá! —Respondí, sin incomodarme con su voz alterada.
—¡Pero era para ayer! —Resopló.
—No, es para pasado mañana, pero te la voy a entregar mañana.
—¿Mañana? ¿Solo mañana?
—Sí, porque estoy cansada, con dolor de cabeza, el horario terminó y me voy a casa.
—¿Te vas a casa? Anabel, esa no es la postura de una persona que va a heredar este negocio. —Y listo, empezaría el discurso del empresario que es el primero en llegar y el último en salir y que trabaja hasta el agotamiento.
—¿Algún problema aquí? —Mi hermano mayor, Donaldo, entró a la oficina.
—Tu hermana que se quiere ir a casa antes de terminar la... —Pero mi hermano interrumpió a mi padre.
—Papá, Anabel necesita descanso. Andas siendo muy duro con ella. —Mi hermano siempre me defendía y me cubría. Tal vez me apoyara hasta en exceso.
—Ah, se me olvidó que ustedes son uña y mugre. —Mi padre se quejó. —Está bien, Anabel, pero quiero esa planilla en mi escritorio mañana antes del fin del día.
—La tendrás, papá. —Salió de la oficina inconforme y mi hermano se volteó hacia mí.
—¿Está todo bien? —Mi hermano examinó mi rostro.


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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Jefe Irresistible: Rendida a su Pasión (de Maria Anita)
No se puede continuar la historia después de cap 284 ,Marca error y compré monedas,intente con otras historias y si se pueden desbloquear pero esta no,ojalá arreglen eso por que ya que regresa a lectura gratis,va con otra historia de personajes que no conocemos,nunca se sabe qué pasó con Heitor y Samantha al final....