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Jefe Irresistible: Rendida a su Pasión (de Maria Anita) romance Capítulo 847

"Ricardo"

Después de que Donaldo se fue abracé a Anabel y la llevé al sofá. Había en ella una tensión, como si anticipara que la guerra se acercaba y no quisiera ir al enfrentamiento. Entendí el miedo que sentía, pero necesitaba liberarse de él o sería su rehén para siempre.

—Todo va a salir bien. Estás segura. —Le dije después de acomodarnos en el sofá.

—Quisiera tener esa certeza. Pero confío en ustedes, solo no quiero que se lastimen por mí. —Deshice con el dedo la arruguita de preocupación en su frente.

—Tu padre no puede tocarnos. Ahora cuéntame, ¿cómo estuvo tu día con las chicas? —Una sonrisa se insinuó en sus labios.

—Fueron maravillosas conmigo. Y tengo un montón de bragas nuevas, diminutas y de colores fuertes. —Me reí de su broma, pero tenía muchas ganas de ver esas bragas.

—¿Y por casualidad estás usando una de esas bragas? —Estaba muy interesado en el tema de las bragas y todo lo demás ya había sido olvidado por mi mente.

Ella se levantó del sofá y se quitó el vestido tipo camiseta que usaba por la cabeza y me lo aventó. Usaba un conjunto de un encaje fino rosa neón, el sostén era transparente y sus senos empinados eran una provocación de las más deliciosas. La braga era tan reveladora como el sostén.

—¿De cuántas pilas necesita esto para mantenerse encendido? —Bromeé al ver ese color chillante y luminoso que indicaba el camino del pecado y le quedaba deslumbrante.

—¿Vas a decir que no te gustó? —Sonrió. Claro que sabía que me había encantado. —Tal vez necesites ver la parte de atrás.

Se volteó despacio y se puso el cabello hacia adelante, dándome una vista maravillosa de su espalda y su trasero perfecto adornado con esa lencería sexy y delicada.

—¡Wow! ¿Eso es una mariposa? —Observé primero el sostén que se abrochaba atrás con una mariposa de encaje y después mis ojos bajaron a la braga y vi esa mariposa de encaje, bien sobrepuesta en la parte alta de su trasero, uniendo el hilo de la braga a las correas laterales. Era hermoso y delicado y provocador. —Y tiene lentejuelas brillantes.

Estaba casi teniendo un síncope. Esa chica todavía me provocaría un infarto con sus bragas indecentes. Me estaba mirando por encima del hombro, con la cabeza volteada hacia atrás y una sonrisita pícara jugaba en sus labios.

—¿Te gustó? —Se balanceó de un lado al otro, como si esa mariposa fuera a salir volando, y preguntó solo porque quería oír mi respuesta, pues sabía que me había encantado.

Me levanté y pasé las manos por su trasero y toqué su mariposa con la punta de los dedos. Entonces la sostuve por la cadera y la jalé contra mí, mostrándole cuánto me había gustado.

—¿Ves lo que haces, chica bonita? ¿Ves cómo me vuelves loco por ti? Me vuelvo simplemente irracional, ya no controlo ni mi cuerpo, tampoco mis pensamientos y lo que siento, es todo tuyo, me tienes completamente a tus pies. —Le hablé al oído y noté el escalofrío en su piel y la sonrisita de satisfacción en su rostro.

PAREJA 5 - Capítulo 31: Amor y protección 1

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