"Ricardo"
Llegué a la oficina un poco tarde, era muy difícil dejar a Anabel por las mañanas, especialmente cuando decidió sentarse en mi regazo durante el desayuno. Tendría excelentes recuerdos de ese departamento cuando se lo devolviera a Alessandro.
—¡Buenos días! ¡Llegas tarde! —Mi hermana ya estaba en su puesto en su nuevo escritorio con Thales a su lado, aparentemente pasándole el trabajo.
—¡No sabía que trabajarías aquí como reloj checador! —Respondí e hizo una mueca que me hizo reír, parecía una niña. Pero entonces me acordé de otra cosa. —¿Cómo te fue con Don ayer?
—¡Fue perfecto! —Respondió con una sonrisita tonta, los ojos soñadores y un suspiro.
—Niña, ¿no me digas que te ligaste a ese galán? —Thales preguntó solo para provocarme, estaba seguro por la mirada de reojo que me dio.
—Ah, Thales, está más para que ese galán se me ligó a mí. —Adele suspiró otra vez y puse los ojos en blanco.
—Vamos a ver cuando llegue nuestro papá. —Refunfuñé y me miró fijamente.
—Cuando llegue papá me vas a apoyar y hablar maravillas sobre Don, después de todo, ¡fuiste tú quien abrió la puerta de los Lancaster, querido hermano! —Esa pimientita tenía la lengua muy afilada y ahora tendría que convivir con eso diariamente otra vez.
—Hablamos de eso después. —Fui a mi oficina y ya llevaba mucho tiempo ahí cuando se abrió la puerta de Alessandro y Catarina salió abrazada a su marido y con una sonrisa tan brillante como un diamante.
—¡Rick, Rick, tu ahijada te extraña! —Cat me recordó que no veía a los niños hacía algunos días.
—¡Pretty woman! —Me levanté para abrazarla. —¿Ya regresaste acá?
—Sí, empiezo otra vez hoy. Amo a mis hijos y fue genial estar con ellos hasta ahora, pero necesitaba volver a ser más que esposa y madre.
—Ah, Cat, ¿a quién quieres engañar? ¡Nunca fuiste solo esposa y madre! —Respondí y la encerré en mi abrazo.
—Bueno, voy a bajar, Mari me está esperando. Y tú, jefe, pórtate bien, más tarde paso por aquí. —Jaló a su marido por las solapas del saco y le dio un beso que dejaría a los más puritanos acalorados.
—¡Ah, hermosa esposa, siempre me porto bien! —Alessandro respondió con los ojos brillando en expectativa.
Cat se despidió y salió de la oficina en el momento en que entró Thales.
—Alessandro, Adele ya está lista. Chica inteligente, inteligente y con una personalidad interesante.
—¿Personalidad interesante? ¡Qué gentileza, Thales! —Me reí, yo llamaría a mi hermana testaruda, como mínimo.
—Me recuerda un poquito a la loca. —Alessandro se rió.
—Yo diría que si juntamos a las dos, mi hermana seguirá a Melissa como maestra suprema. —Me reí y pensé que tal vez fuera mejor que siguieran sin acercarse.
—Ustedes dos, a mi oficina. —Alessandro habló mientras seguía riéndose.
Confieso que andaba un poco aprensivo con los cambios que estaban empezando a pasar en la oficina. Llevaba mucho tiempo en ese lugar, comencé como asesor de Alessandro, cuando su padre todavía era el CEO y después, con la muerte del padre y el ascenso del hijo me volví asesor de Patricio y me quedé en ese puesto por mucho tiempo, hasta que Cat salió de la empresa y volví a asesorar a Alessandro. Ahora, nuevos cambios estaban pasando y no sabía cómo esto me afectaría, pues Alessandro mantuvo absoluto sigilo sobre esto.
—¡Llegué, señores! —Patricio se unió a nosotros y mi preocupación aumentó.

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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Jefe Irresistible: Rendida a su Pasión (de Maria Anita)
No se puede continuar la historia después de cap 284 ,Marca error y compré monedas,intente con otras historias y si se pueden desbloquear pero esta no,ojalá arreglen eso por que ya que regresa a lectura gratis,va con otra historia de personajes que no conocemos,nunca se sabe qué pasó con Heitor y Samantha al final....