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Jefe Irresistible: Rendida a su Pasión (de Maria Anita) romance Capítulo 899

"Anabel"

Rick era un hombre diferente de todos los otros que había conocido, o de los que había oído hablar a otras mujeres. Era gentil, apasionado, romántico, delicado. Pero también era un hombre fuerte y decidido, un hombre que tomaba el control y cuidaba a la mujer que estaba con él.

Y también era hermoso, con ese cuerpo fuerte y los cabellos negros que caían sobre su frente y esos ojos castaños penetrantes. Usaba lentes para leer o cuando usaba la computadora y se veía tan atractivo que hasta me recordaba el disfraz de Superman, no de las nuevas películas, sino el antiguo, y como ese actor, Rick usando los lentes de marco negro era absurdamente seductor. Y cuando me cargó y caminó conmigo hacia la habitación, se olvidó de quitarse los lentes, para mi deleite.

Me puso en el suelo y me besó, con calma y seguridad. Apretándome en sus brazos y haciendo que sintiera la emoción de la anticipación de estar con él. Después de besarme, volteó el rostro medio de lado y con una mano se quitó los lentes, un gesto que fue tan atractivo como si se hubiera desnudado completamente para mí. Y aún sosteniendo los lentes me abrazó y me besó. Y en vez de arrancar mi ropa, me miró a los ojos.

—¡Mía! ¡Solo mía! —Adoraba cuando declaraba su posesión sobre mí, porque era suyo y adoraba saber lo importante que era para él saberlo y decírmelo.

—Solo tuya, Ricardo, ¡para siempre! —respondí con la satisfacción de una mujer que se siente amada, admirada, querida.

Lentamente, pasó las manos por mi cintura, puso los lentes sobre la mesa de noche y tocó mis manos con las suyas, subiéndolas lentamente por mis brazos, en una caricia ligera que me erizaba por donde pasaba, tocó mis hombros y mi cuello y sostuvo mi rostro como se sostiene algo muy precioso.

—Rick... —tragué saliva, toda esa lentitud de sus toques me dejaron como desesperada por sentir todo su cuerpo en el mío.

—¿Sabes que me encanta desvestirte? Ver cómo te revelas para mí, cada curva perfecta de tu cuerpo —hablaba y me miraba como si estuviera hipnotizado por mí—. ¡Y simplemente amo descubrir cuál es el color extravagante de la mini tanga que sé que estás usando!

Me reí, sentía mi pulso acelerarse con sus toques sutiles y su aliento cálido tocando mi piel como la brisa de una noche de verano. Muy lentamente deslizó los tirantes del vestido de algodón que usaba por mis hombros y fue bajando la tela por mis brazos, desnudando mis senos como si revelara el santo grial jamás visto por otro ser humano en la tierra.

Estaba haciendo un gran esfuerzo para respirar, toda la anticipación que me hacía sentir hacía que perdiera el aliento. Cada toque suyo me hacía sentir la mujer más especial, me hacía sentir amada, como si fuera una criatura perfecta que debiera ser venerada.

PAREJA 5 - Capítulo 83: Promesa hecha, promesa cumplida 1

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PAREJA 5 - Capítulo 83: Promesa hecha, promesa cumplida 3

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