"Ricardo"
Miré a Anabel a mi lado en el carro, parecía tan abatida. Habíamos quedado de encontrarnos con nuestros amigos en el club y almorzar por ahí. A ella le gustaba el club, siempre que íbamos se animaba y adoraba sentarse cerca de la piscina y observar a los niños jugando. Yo veía eso y me ilusionaba, tal vez decidiera tener un hijo conmigo pronto. Esperaba eso.
—Niña bonita, ¿qué tienes? —pregunté otra vez. Ya me estaba preocupando, estaba medio alicaída, casi como si estuviera enferma.
—No sé. Creo que lo que comí ayer en el Club Social no me cayó muy bien tampoco. Y también estuvo ese disgusto con Joyce y Rosana. —Puso una carita de quien estaba molesta con algo.
—Has estado bajo mucho estrés, hasta parece que te estás enfermando. Estoy preocupado, tal vez podamos pedirle a Molina que pase por casa y te eche un vistazo. —sugerí.
—No es necesario. Si es algo, no pasará de un resfriado. Puedo lidiar con eso. Y un poco de sol me hará bien. —Sonrió tratando de calmarme, pero todavía estaba preocupado.
Tal vez un poco de sol realmente le hiciera bien, pero aún creía que no costaba nada ver a un médico. Dejaría para insistir más tarde, si después de pasar unas horas en el club y divertirse un poco, si no se estaba sintiendo mejor llamaría a Molina, aunque ella no quisiera.
Llegamos al club y nuestros amigos ya estaban ahí, los niños se estaban divirtiendo en la piscina, bajo las miradas atentas de las madres y las niñeras. Catarina corría detrás de Pedro, Sam le ponía protector solar a Hugo, Augusto estaba en brazos de Lisa observando a Marisol dormir en el cochecito y Manu estaba al lado jugando con Azucena y las niñeras cuidaban a los otros hijos de Cat en la piscina. Mientras tanto los muchachos estaban siendo padres, de ese tipo que se queda sentado tranquilamente conversando.
—Voy a juntarme con las chicas. Sinceramente, no sé cómo Cat se las arregla con cinco niños. —comentó Anabel en el momento en que Cat logró agarrar a Pedro y derramó casi todo el frasco de protector solar en él.
—Mi mamá te diría que es instinto materno. —Sonreí y le di un beso en la cabeza. —¿Te sientes lo suficientemente bien para estar cerca de la piscina? —La observé un momento más.
—Estoy bien. No te preocupes. Es solo una indisposición que habrá pasado para el final del día. —respondió y fue hacia la piscina.
Fui hasta la mesa donde estaban mis amigos y me senté con ellos. Pero pronto Patricio me llamó para nuestro partido de tenis semanal. Antes de ir, fui hasta Melissa, que había llegado de última.
—Loca, ¿vigilas a Ana por mí? —pedí.
—¿No crees que ya hay muchos ojos sobre Ana? —bromeó y señaló a los dos guardias.
—Está medio indispuesta hoy. —Le sonreí a Melissa como si eso lo explicara todo.
—Entendido. Ve a jugar tu tenis, yo la vigilo, cualquier cosa, te llamo. —respondió Melissa y me tiró un beso al aire.
Así fui tranquilo rumbo a las canchas de tenis conversando con Patricio. Jugamos un partido e hicimos una pausa. Y cuando decidimos jugar un poco más mi celular sonó y lo agarré rápido pensando que podría ser algo con Anabel.
—¿Aló? —Contesté sin siquiera verificar el número que me llamaba.
—Ricardo, ¿cómo estás? —La voz femenina del otro lado de la línea me hizo sentir asco.
—¿Resurgiste de entre los muertos? —pregunté irritado.
—¡Solo para atormentarte! —Tuvo la cara dura de provocarme así.
—¿No tienes otra cosa que hacer? —pregunté y se rió sarcásticamente.

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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Jefe Irresistible: Rendida a su Pasión (de Maria Anita)
No se puede continuar la historia después de cap 284 ,Marca error y compré monedas,intente con otras historias y si se pueden desbloquear pero esta no,ojalá arreglen eso por que ya que regresa a lectura gratis,va con otra historia de personajes que no conocemos,nunca se sabe qué pasó con Heitor y Samantha al final....