"Taís"
¿Desde cuándo Rick era tan maleducado? Llamándome perra, amenazándome. De ninguna manera, estaba muy equivocado si pensaba que se iba a librar de mí así. ¡Y Flavio todavía andaba con esa mosquita muerta de Manuela, quién lo diría! Ah, pero yo bien que podría quitárselo rapidito, mostrarle lo que es una mujer de verdad, sería muy divertido. Pero no, necesitaba concentrarme, las cosas pasarían en un orden definido, de forma planeada y organizada. Y, para empezar, quería volver, quería ese trabajo en la empresa de Héitor de vuelta y quería volver a frecuentar sus casas, todo como era antes.
Me portaría muy bien, ganaría la confianza de todos ellos otra vez, incluso de esas insoportables de esas mujeres, sería un corderito hasta que todos creyeran en mi arrepentimiento. Me mostraría arrepentida, sufrida, fragilizada y ahí, uno por uno destruiría sus viditas felices, estando adentro yo armaría, haría intrigas, todo sin que ellos ni se imaginaran que yo estaría causando confusión.
Uno por uno, haría que todos se separaran, me convertiría en la amante de uno por uno y acabaría con sus viditas perfectas. Y empezaría por Héitor, el eslabón débil, siempre fue mujeriego, dudaba que se hubiera corregido. Y ahí, como golpe final, haría que los amigos pelearan y se separaran, cada uno para un lado, todos solos, como me quedé yo. Solos y arruinados.
En cuanto a Rick, ese se arrepentiría mucho por haberme dejado sin nada. Acabaría con su vida de la peor forma, solo, sin los amiguitos, se quedaría vulnerable, caería fácilmente en la labia de cualquiera. Le conseguiría un amiguito, ya hasta tenía uno en mente, ese traficantillo que conocía, siempre andaba buscando nuevos clientes, haría que Rick se volviera adicto a cualquier porquería rapidito y ahí vería su caída, drogadicto, el dinero que tenía no sería suficiente para mantener el vicio y si lo fuera, una sobredosis acabaría con él muy rápido. Vería esa caída desde el palco, mientras me acostaba con sus amiguitos.
Tendría mi venganza, con certeza la tendría, solo necesitaba entrar otra vez al grupo y Rick me abriría la puerta, ¡era por él que volvería a la vida de esos hipócritas! Los odiaba, cómo los odiaba. Falsos, me dieron la espalda en la primera oportunidad. Pero ya verían, serían atropellados y ni se darían cuenta de cómo pasó.
Acabaría con la vidita perfecta de esos cretinos, pero acabaría primero con esas mujeres cretinas. Especialmente Melissa, esa me daría más placer en destruir, me aseguraría de que viera a su príncipe loquito por mí. La volvería loca de verdad, tan loca que querría morirse antes que seguir viviendo atormentada.
Con Catarina sería buenita, ella sería la última, copiaría la idea de Junqueira y haría que ella y ese rebaño de hijos sufriera un accidentito de helicóptero. Pobre Alessandro, se quedaría solo y triste, y finalmente sería mío, él y todo ese dinero, esa casa perfecta. Siempre fue todo lo que quise, Alessandro y su dinero. Lástima que cuando lo conocí ya estaba casada con el imbécil de Rick o podría haberlo conquistado. Insistí tanto con Rick, para que lo invitara a nuestra cama, pero el bobo nunca quiso a los amigos involucrados en nuestro estilo libertino.
¡Ahora Rick iba a ver! Probaría a cada uno de esos hombres guapos, destruiría a cada una de esas mujeres sosas, acabaría con la amistad sincera y verdadera que tenían y al final, me quedaría con el pez más grande del acuario, me quedaría con Alessandro.
Pero, para que todo eso pasara, tenía que volver, volver y meterme entre ellos otra vez, como el lobo con piel de cordero. Ah, eso sí sabía hacerlo, fingirme inocente.
Me subí al avión y, después de un vuelo largo finalmente estaba de vuelta, para probar el dulce sabor de la venganza. Como sabía que Rick todavía estaba en el trabajo, terminé sentándome en una cafetería del aeropuerto y esperando que pasara el tiempo. Después me subí a un taxi y fui a esa casita mediocre que odiaba. Quería que Rick hubiera venido por mí, pero todavía se estaba resistiendo.
Pero lo conocía, solo tenía que llorar y decir que no tenía a dónde ir y él me recibiría en esa casita horrible. Tenía el corazón blando, era fácil convencerlo. Una vez que estuviera adentro, no se libraría de mí, se conmovería con mi cambio, caería como un patito en mi cuento otra vez. Y estaba segura de que ese idiota todavía me amaba. Mi papá descubrió que todavía estaba solo, aun después de tanto tiempo.
El problema es que esos entrometidos de mis ex suegros andaban por aquí, pero ya había decidido, sufrirían un accidentito fatal también, nunca más estorbarían mis planes. Eso lo haría bien rápido. ¡Otra idea copiada de Junqueira! Ay, ese hombre me enseñó tanto y ni sabe. Tal vez lo visite en la cárcel y saque unas ideas más.


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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Jefe Irresistible: Rendida a su Pasión (de Maria Anita)
No se puede continuar la historia después de cap 284 ,Marca error y compré monedas,intente con otras historias y si se pueden desbloquear pero esta no,ojalá arreglen eso por que ya que regresa a lectura gratis,va con otra historia de personajes que no conocemos,nunca se sabe qué pasó con Heitor y Samantha al final....