"Irina"
Esto no podía estar pasando, ¿cómo habían descubierto esto? ¿Cómo descubrieron que Leonel falsificó ese testamento? No, no me iban a quitar mi casa, no después de todo lo que tuve que hacer y soportar, no, esta casa era mía por derecho, la había conquistado. Miré el papel que el oficial de justicia me entregó sin creerlo.
—No, no, hay algún error aquí. —Me negaba a creer en aquello, Leonel me garantizó que jamás descubrirían el fraude, que él mismo destruyó el testamento verdadero.
—Ningún error, señora. La señora debe dejar la casa inmediatamente y con la ropa puesta. Incluso, esas joyas que está usando, la señora necesita entregármelas. —El oficial me miraba fijamente y no parecía ser un hombre muy paciente.
—Están muy equivocados si piensan que voy a salir de aquí así. —Alteré mi voz, me iba a imponer ahí, no saldría con la cabeza baja como una perdedora. —Esta trampa es cosa tuya, ¿verdad, Donaldo? ¡Tuya y de esa ordinaria de tu hermana!
—No ofendas a mi hermana otra vez o puedo olvidar que soy un caballero. —Donaldo me miró fijamente, el rostro cerrado en una expresión severa, había rabia ahí, mucha rabia.
—¡No van a quitarme lo que es mío! ¡Esta casa es mía! Mañana firmo el divorcio, me libro del casi muerto y me voy a llevar la mitad de todo lo que tiene, ¡incluida esta casa! —¡Estaba furiosa! Justo ahora que podría haberme quedado con todo el imbécil de Leonel resolvió divorciarse y me quedaría solo con la mitad, pero como si no bastara, ¿ahora me aparecía Donaldo diciéndome que no me quedaría con nada? Ah, pero eso no lo aceptaría.
—¡Despierta, puta! Nada aquí es tuyo, nunca lo fue. Sí te vas a llevar la mitad de todo lo que Leonel tiene, te vas a llevar la mitad de nada, o sea, no te vas a llevar nada. —Donaldo se rió al terminar de hablar. —Voy a tener, Irina, mucho placer en tomar las ropitas que crees que son tuyas, todas esas piezas de marca y caras, y llevarlas a ese orfanato que decías que ayudabas, cuando en realidad estabas saltando en la cama de tus amantes.
—¡No vas a tocar mi ropa! —Subí aún más la voz, ya estaba casi gritando, pero parecía que no me oían.
—¡Para ya el show, Irina! Ya sabes que nada aquí es tuyo. —Anabel resolvió enfrentarme. ¿Esa insignificante pensó que podría enfrentarme? Pero no podía.
—¡Ah, mira cómo la ordinaria está valiente! —Di dos pasos hacia ella, loca por golpear esa carita de muñeca como ya había hecho tantas veces cuando vivía conmigo, pero Ricardo se interpuso.
—Si das un paso más yo mismo te arrastro hasta la cuneta de los cabellos. —Ricardo me amenazó y logró quitarme el foco de Anabel.
—Fuiste tú, ¿verdad, Ricardo? ¡Acabaste con mi vida! ¡MALDITA HORA QUE ENTRÉ A ESA CASA! —Empecé a gritar. Tenía la certeza de que él le había contado a Leonel sobre Lucas. —ME DIJISTE QUE NO TE ACORDABAS DE MÍ.
—¡Pero además de puta es tonta! —Donaldo se rió. —¡Claro que Rick te reconoció, pero fui yo quien le conté a mi papá sobre tu amante en pañales!
—¡Cretino! —Me lancé encima de Donaldo, pero sentí que me jalaban la cabeza hacia atrás, alguien me estaba jalando el cabello.
—¡Ustedes le dan mucha atención a estas golfas! —Habló una mujer que no conocía, vestida con un traje negro y camisa blanca, me estaba sosteniendo de los cabellos y de una forma que ni siquiera podía voltearme para pegarle. —¿Podemos tirarla a la cuneta ahora?


VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Jefe Irresistible: Rendida a su Pasión (de Maria Anita)
No se puede continuar la historia después de cap 284 ,Marca error y compré monedas,intente con otras historias y si se pueden desbloquear pero esta no,ojalá arreglen eso por que ya que regresa a lectura gratis,va con otra historia de personajes que no conocemos,nunca se sabe qué pasó con Heitor y Samantha al final....