"Melissa"
Regresé a mi apartamento, demasiado alterada por las palabras de Rafael, porque me di cuenta de que las personas ya comenzaban a percibir que yo estaba en último plano en la vida de Fernando. Y no quería quedarme debatiéndome con eso, tratando de ganar una importancia en su vida que él no parecía dispuesto a darme.
Fui hasta el cuarto y él todavía estaba durmiendo, tomé la nota que había dejado y la tiré a la basura, ya había regresado de todas maneras. Entonces volví a la cocina y preparé el almuerzo, almorcé sola y pasé toda la tarde sola esperando que despertara, lo que pasó solamente a las cinco de la tarde.
—Hola, abejita. Discúlpame, dormí demasiado. —Apareció en el balcón del apartamento y se agachó para darme un beso en la cabeza.
Ya había llorado por un buen tiempo sentada ahí, pero prefería que no lo notara. Entonces me aclaré la garganta antes de hablar.
—Hola, Nando. Hay comida en el refrigerador, ¿quieres que te la ponga en el microondas? —le pregunté.
—No, gracias. Después yo mismo lo hago. —Acercó la otra silla y se sentó a mi lado—. Abejita, discúlpame por ayer, mi jefe está siendo un idiota, me convirtió en la niñera de su hermana.
—¿Su hermana tiene cinco años? —le pregunté y sonó más belicoso de lo que pretendía.
—Mel... —Iba a llamarme la atención, pero desistió—. Es una mujer molesta y mimada que no sabe nada y me están obligando a tratar de enseñarle y muchas veces yo hago su trabajo.
—¿Un sábado por la noche, Nando? ¿Eso no te parece extraño? —le pregunté.
Estaba dolida, me dejó sola en una fiesta, no se preocupó por llamarme para saber si había llegado bien a casa, de hecho, ni siquiera se preocupó por cómo iba a llegar a casa. Por favor, él era mi novio, mi compañero.
—Sí, Mel, es extraño, no era necesario, pero es mi trabajo y es importante para mí. —respondió impaciente.
—¡Por supuesto que sí! —Respiré profundo—. Está bien, Nando, entiendo. Tu trabajo es importante y es una prioridad en tu vida, ¿verdad?
—Verdad, Mel. —respondió, pero ni siquiera me miraba.
—¿Y yo, Nando? —le pregunté suavemente—. ¿Qué soy yo en tu vida?
—¡Abejita! —Me miró y me tomó de la mano—. Eres mi novia.
—¿Solo eso? —insistí.
—No entiendo, Mel, eres mi novia, estamos juntos desde hace casi once años, vivimos juntos, te amo. Eres importante para mí. —explicó.
—Soy importante, pero no soy una prioridad, Nando. Ahí está el punto, porque hasta ahora tú has sido una prioridad para mí, pero yo no soy prioridad para ti. ¿Sabes qué significa eso? Significa que siempre voy a ser dejada de lado cuando aparezcan tus prioridades. —Le hablé con todas las letras para ver si entendía cómo me sentía al estar siempre siendo dejada de lado.
—Melissa, es trabajo. Tú no dejarías plantado a Heitor. —me lo echó en cara.
Tenía razón, pero Heitor no me llamaría si no fuera estrictamente necesario. Pensé que era mejor callarme, esta discusión no llegaría a ningún lado y ya estaba cansada.


VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Jefe Irresistible: Rendida a su Pasión (de Maria Anita)
No se puede continuar la historia después de cap 284 ,Marca error y compré monedas,intente con otras historias y si se pueden desbloquear pero esta no,ojalá arreglen eso por que ya que regresa a lectura gratis,va con otra historia de personajes que no conocemos,nunca se sabe qué pasó con Heitor y Samantha al final....