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La amante despreciada del CEO romance Capítulo 133

La condesa soltó la mano de Dominic con lentitud, como si le costara romper el vínculo físico.

—Claro —respondió Eleonora, tratando de recuperar el aliento y mirando a su alrededor para situarse de nuevo en la realidad de la sala.

Justo en ese momento, la puerta se abrió de golpe. Charlotte entró con paso firme, golpeando el suelo con su bastón y proyectando una sombra de autoridad que ya no le pertenecía.

—La junta no empieza sin que yo esté presente —sentenció la anciana con voz imperiosa.

Al escuchar esa voz, Eleonora se tensó de inmediato. Sus hombros se endurecieron y apretó los puños con tal fuerza que sus uñas se clavaron en sus palmas. Se dio la vuelta lentamente, encarando finalmente a la mujer que había destruido su vida décadas atrás. Charlotte no la reconoció, pero se detuvo en seco al sentir un escalofrío que le recorrió la espalda. La mirada de la condesa era penetrante, cargada de un odio silencioso y profundo que Charlotte no lograba descifrar. Eleonora no dijo nada; simplemente la observó, dejando que el silencio se volviera asfixiante.

«Frente a frente bruja m@ldita»

Grace, confundida por la tensión que emanaba de ambas mujeres, dio un paso al frente.

—No comprendo qué hace la señora Pierce aquí —dijo Grace, mirando a Charlotte con extrañeza.

Charlotte, ignorando el tono de Grace y creyendo que la nueva accionista sería su aliada natural contra la "intrusa", respondió con arrogancia.

—A mí me citó la condesa —afirmó la anciana.

—Sí —intervino Eleonora, y su voz goteó un desprecio que hizo que Charlotte parpadeara confundida—, yo cité a... la señora.

Dominic, percibiendo que la situación estaba a punto de desbordarse, intervino para mantener su papel de observador imparcial.

—Tomemos asiento —ordenó con suavidad.

Con caballerosidad, Dominic se acercó y abrió la silla de Grace, luego la de la condesa y, finalmente, la de su abuela, marcando el inicio formal de un encuentro que prometía sorpresas.

Grace manteniendo una postura impecable que proyectaba toda la autoridad que Dominic le había ayudado a reafirmar la noche anterior, se dirigió a la nueva accionista.

—Condesa, usted es ahora dueña del cuarenta y nueve por ciento de la empresa, pero el señor Pierce sigue siendo el socio mayoritario —declaró Grace con voz firme—. Debemos discutir los términos de esta sociedad.

Eleonora se aclaró la garganta, tratando de desviar su mirada de Dominic para concentrarse en la mujer que él había elegido.

Cap. 133: Prohibido el ingreso. 1

Cap. 133: Prohibido el ingreso. 2

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