Entrar Via

La amante despreciada del CEO romance Capítulo 174

Dominic condujo en silencio hasta las afueras de la ciudad, donde se encontraba la clínica de rehabilitación privada. El trayecto sirvió para que ambos asimilaran el enorme paso que estaban dando. Al llegar, Dominic detuvo el auto frente al edificio principal y bajó la maleta de su padre.

En la entrada, los dos hombres se miraron de frente. Dimitric lucía firme, pero sus ojos reflejaban la lógica incertidumbre de quien se enfrenta a sus propios demonios después de tantos años de vicios.

—Este es el lugar, hijo —dijo Dimitric, mirando el edificio con una mezcla de fijeza y determinación—. Yo mismo elegí esta clínica porque sé que aquí podré limpiarme. Es el primer paso para recuperar mi vida.

Dominic asintió despacio y, dejando de lado la distancia que los había separado por décadas, dio un paso al frente y estrechó a su padre en un abrazo fuerte, apretado y cargado de una profunda emoción.

—Gracias por no dejarme solo en esto, hijo —le susurró Dimitric con la voz entrecortada—. Prometo que esta vez saldré adelante. Por ti, por Leonor y por mis nietos.

Al separarse, Dominic lo tomó firmemente por los hombros, mirándolo con absoluta seriedad y afecto.

—Recupérate, papá. Hazlo por ti y por toda la vida que aún te queda por delante. Te voy a estar esperando —le pidió Dominic con un nudo en la garganta.

Dimitric dio media vuelta y cruzó las puertas de la clínica junto al personal médico sin mirar atrás. Dominic se quedó observándolo hasta que lo perdió de vista, exhaló un suspiro largo y regresó al auto con una resolución renovada. La tregua familiar había terminado; ahora tocaba hacer justicia.

Una hora después, Dominic entraba a paso rápido al opulento despacho de su abogado de confianza, Anthony Lennox. El jurista lo recibió de inmediato, notando la rigidez en el semblante del CEO. Dominic no perdió tiempo en saludos cordiales; se sentó frente al escritorio y colocó el dispositivo de grabación sobre la madera.

—Anthony, necesito que escuches esto —sentenció Dominic, reproduciendo el audio donde Charlotte Pierce confesaba con total desparpajo haber drogado y manipulado a Leonor para separarla de Dimitric—. Mi abuela hizo esto en contra de mi madre. Destruyó su vida, provocó todo su sufrimiento y aquí está su propia confesión grabada. Quiero saber exactamente qué se puede hacer legalmente con esto.

Anthony Lennox escuchó la grabación con atención profesional, frunciendo el ceño a medida que la voz de la matriarca Pierce resonaba en la oficina. Al terminar el audio, el abogado entrelazó sus dedos y miró a Dominic con gravedad.

—La prueba es contundente, Dominic. Hay una confesión explícita de un delito grave de coacción, manipulación y lesiones mediante sustancias —explicó Anthony, midiendo sus palabras—. Con esto podemos abrir una causa penal de inmediato y solicitar una orden de restricción absoluta para proteger a tu madre, a ti y a tu familia. Sin embargo, debemos tener en cuenta un factor crucial: Charlotte ya tiene alrededor de setenta años. Por su avanzada edad y su estado de salud, la ley penal contempla ciertos beneficios. Es prácticamente un hecho que sus abogados solicitarán el arresto domiciliario en lugar de una prisión común.

Dominic apretó los puños sobre el escritorio, y sus ojos oscuros destilaron una frialdad implacable.

Cap. 174: Debe recibir un castigo. 1

Cap. 174: Debe recibir un castigo. 2

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: La amante despreciada del CEO