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La amante despreciada del CEO romance Capítulo 213

Dominic aprovechó la visita para solicitar un encuentro con su primo Dustin. Al tratarse de un área diferente y bajo condiciones distintas a las de André, los custodios lo guiaron por un pasillo interno hasta una pequeña habitación de visitas, con una mesa y dos sillas de metal fijas al suelo.

Dustin ya estaba sentado ahí. Al ver entrar a Dominic, se tensó en la silla, observándolo con desconfianza mientras la puerta se cerraba a las espaldas de su primo.

—¿A qué has venido? —preguntó Dustin, arrastrando las palabras, con la mirada fija en él.

Dominic caminó hacia la mesa y se sentó en la silla frente a él, apoyando los antebrazos en la superficie fría.

—A ver si necesitas algo —respondió Dominic con calma.

Dustin soltó un soplido despectivo, desviando los ojos un segundo antes de volver a clavarlos en su primo.

—No seas hipócrita. Vienes a burlarte de mi desgracia.

—Claro que no —replicó Dominic, mirándolo con seriedad—. La abuela se volvió loca, Dustin.

—Esa vieja siempre estuvo loca —soltó Dustin de inmediato, con una mueca de amargura.

Dominic se inclinó un poco hacia adelante, manteniendo el tono firme y directo.

—Aún tienes oportunidad de enmendar tu vida. De no dejar que el resto te manipule, como lo hizo ella.

Dustin soltó una carcajada seca, llena de ironía, y se echó hacia atrás en la silla.

—Me das consejos tú, que hacías exactamente todo lo que la abuela pedía.

—Por eso mismo soy el indicado para decírtelo —le sostuvo Dominic la mirada, sin alterarse—. La abuela se aprovechaba del cariño que yo le tenía.

—Siempre fuiste su nieto preferido —reclamó Dustin, y por primera vez su voz dejó ver el viejo resentimiento—. El consentido, su orgullo. ¿Y yo qué? Para ella yo no era nada.

—Eso no era mi culpa, Dustin —sentenció Dominic con suavidad—. Y tú tenías el cariño de tus papás. Podías haber sido diferente, tomar tus propias decisiones en lugar de seguir sus órdenes. En fin... si en algún momento necesitas algo aquí dentro, me avisas. Cuídate, primo.

Dominic se puso de pie, le dio un asentimiento corto a modo de despedida y caminó hacia la puerta, tocándola para que el guardia le abriera desde afuera.

Dustin no gritó ni maldijo. Se quedó sentado en la silla de metal, con los brazos apoyados en la mesa, mirando fijamente el espacio vacío que Dominic acababa de dejar, sumido en un absoluto y pensativo silencio.

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Cap. 213: Misterio y pasión. 1

Cap. 213: Misterio y pasión. 2

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