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La amante despreciada del CEO romance Capítulo 245

En cuanto se quedaron solos en la penumbra del recibidor, la expresión de Dominic volvió a endurecerse con esa vena celosa tan característica. Pasó una mano por su cuello y dio un paso lento hacia Grace, acorralándola sutilmente contra la pared.

—Grace Pierce... te vi —murmuró con la voz baja y llena de reproche—. Te vi riendo feliz en esos videos mientras ese stripper te bailaba descaradamente enfrente.

Grace no retrocedió ni un milímetro. Lo miró fijamente con una chispa de picardía pura brillándole en los ojos y una sonrisa lenta extendiéndose por sus labios.

—Qué bueno que lo viste, cariño —le respondió en un susurro insinuante, acariciándole la solapa de la camisa con la yema de los dedos—. Así aprendes. Y si no quieres que otros me bailen... pues hazlo tú.

Dominic se congeló. Parpadeó un par de veces, descolocado por completo, mientras el enojo se le disolvía en la garganta.

—¿Qué? —soltó, mirándola con incredulidad—. ¿Es en serio? ¿Tienes esa fantasía conmigo?

Grace soltó una risita suave, inclinándose apenas para rozar sus labios contra los de él sin llegar a besarse del todo.

—Esa... y varias más —le murmuró al oído, dejando que su aliento cálido le erizara la piel—. Pero si sigues en modo celoso e insoportable, no te las voy a decir jamás.

El cambio en Dominic fue instantáneo. La tensión de sus hombros desapareció por completo y sus facciones se relajaron en una sonrisa oscura y posesiva. Sin perder un segundo, le rodeó la cintura con ambos brazos, pegándola bruscamente contra su cuerpo firme.

—Dime... —le pidió con voz ronca, hundiendo el rostro en su cuello para luego darle un beso hambriento en los labios—. Dime qué deseas y yo te complazco en lo que quieras.

Grace sonrió victoriosa contra su hombro, pasándole los brazos alrededor del cuello.

—Pues en este preciso momento... quiero que me cargues en tus brazos y me lleves directo a dormir.

Dominic no se lo pensó dos veces. La levantó del suelo con facilidad, acomodándola contra su pecho mientras Grace ahogaba una risita y se acurrucaba contra él, dejando atrás los celos de la noche para perderse en la calidez de su dormitorio.

****

El baño principal del lujoso departamento de Dimitric iluminaba en tonos suaves la figura de Danna, quien estaba arrodillada frente al inodoro, expulsando hasta el último sorbo del champán de la noche.

Dimitric, permanecía a su lado sin mostrar el menor signo de molestia. Con una mano firme pero suave le sostenía el cabello hacia atrás para que no se le manchara, mientras que con la otra le daba lentas y rítmicas caricias en la espalda.

—Eso es, saca todo, mi dulce ángel... Ya casi pasa —le susurraba con una voz extrañamente pausada y protectora.

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