Rosalía asintió, dándole la razón a su madre.
—Conociendo a Benicio, que apenas habla o escupe puro veneno cuando lo hace, la verdad sí está muy cañón.
La señora Núñez estuvo de acuerdo.
—Yo también ya lo veo sufriendo.
—Tranquilas —intervino Kevin—. El amor hace que el callado hable hasta por los codos y que el enojón esconda las garras.
Rosalía miró a su padre con asombro.
—Papá, no sabía que te salía lo poeta.
—Tú qué vas a saber —le reclamó Kevin, lanzándole una mirada severa.
En sus tiempos, fue precisamente gracias a esos versos cursis que logró enamorar a su esposa.
***
En la casa de la familia Salinas.
Rubén llevaba toda la mañana pegado al televisor viendo las noticias, sin moverse ni un centímetro del sillón.
En cambio, madre e hija estaban de lo más relajadas.
Se habían levantado temprano para ponerse mascarillas faciales y, después de comer, ya estaban platicando sobre qué ropa usarían y dónde irían a que las maquillaran para la tarde.
Si Valentín lograba que el Grupo Vértice ganara la licitación, habría una fiesta de celebración. Seguramente la organizaría el Grupo Figueroa, y como estaría llena de gente de la alta sociedad, tenían que prepararse con anticipación.
A medida que se acercaba la hora del anuncio.
Rubén las miró de reojo.
—Ya dejen de dar tantas vueltas, ya casi empieza —les dijo.
—Ya vamos —respondió Luisa, sentándose en el sofá.
Florencia se sentó de inmediato a su lado, recargó la cabeza en el hombro de su madre y preguntó con impaciencia:
—¿Y bien? Con Carolina ahí, es obvio que Valentín ganó, ¿verdad?
Luisa sonrió.
—Y no solo por Carolina. Su abuelo es uno de los líderes del instituto, así que seguro metió las manos al fuego por él. Además, Valentín es muy capaz. El triunfo es seguro, solo nos queda esperar a que nos inviten a la fiesta.
—¡Qué emoción! —exclamó Florencia.
Recordó que en la última gala no había logrado codearse con casi ningún joven rico ni con chicas de la alta sociedad; solo había puros ingenieros aburridos y gente mayor.
Apenas escucharon el nombre del Grupo Córdova, a los Salinas se les borró la sonrisa de golpe. Ya ni siquiera prestaron atención a lo que siguió diciendo el locutor.
—¿Cómo que el Grupo Córdova? ¿No se suponía que iba a ganar Valentín? —fue la primera en reaccionar Florencia.
Luisa, llena de angustia e incredulidad, agregó:
—Así es, ¿no tenía que ganar el Grupo Vértice? ¿Por qué el Grupo Córdova? ¿Qué no estaban ahí Carolina y su abuelo? ¡¿Qué demonios está pasando?!
Rubén, con la mirada clavada en la pantalla, notó que ni Carolina ni el señor Federico aparecían en las imágenes de la transmisión.
Estaban presentes los representantes de las corporaciones más importantes, pero no había ni rastro del Grupo Vértice.
«A continuación, demos la bienvenida a la ingeniera en jefe del Proyecto Nexo, Esperanza».
Al escuchar ese nombre, Rubén vio cómo la misma Esperanza que él conocía caminaba con paso firme hacia el escenario y tomaba asiento en el lugar principal.
Rubén abrió los ojos como platos, casi al borde del infarto.
Al ver su expresión de absoluto espanto, Luisa y Florencia también voltearon a ver la pantalla.
¿Esperanza?
¡¿La misma Esperanza que ellas conocían?!

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