Los labios de Yara se curvaron en una sonrisa imperceptible.
Cuando Roxana la amenazó anteriormente, llegó a pensar que la chica ocultaba algún as bajo la manga y que debía tener cuidado. ¡Jamás imaginó que fuera tan estúpida!
Decir que sus habilidades médicas superaban las de Robin Wilson... Vaya, no sabía si llamarla ignorante o simplemente suicida.
"Escuché que la próxima semana habrá una subasta privada en Puerto Esperanza. Venderán un 'Elíxir de Renovación'. Dicen que esa medicina puede curar cualquier mal y rejuvenecer el cuerpo por completo. Siempre hay un montón de gente poderosa peleándose por ella; tal vez funcione para la enfermedad de mi tía".
Elba se emocionó al instante. "¿De verdad? ¿Crees que funcione?".
Yara no se atrevió a dar garantías. "Incluso la familia Sandoval lo ha comprado alguna vez, así que debe ser efectivo".
"¡Entonces iremos a Puerto Esperanza en un par de días!", exclamó Elba, incapaz de contener su ansiedad. "¡Yara, tienes que acompañarme!".
Yara fingió estar en un aprieto. "Pero esas subastas privadas tienen cupos limitados. Aunque para nuestra familia no sería difícil conseguir uno, se vería mal... Además, acabas de pelearte con Roxana, dudo que mi mamá nos ayude...".
Elba bufó. "No necesito rogarle a mi tía. Le diré a mi abuelo que hable con Valeriano. Iremos a buscar a Valeriano para que él nos consiga la entrada".
Un destello brilló en los ojos de Yara, y asintió con suavidad. "De acuerdo".
En la habitación, Marina consolaba tiernamente a Roxana.
"No dejes que los comentarios de la gente te afecten. Un título no demuestra la capacidad de nadie. Mamá confía en ti. Eres una chica lista, si lo dijiste es porque sabes lo que haces".
Roxana observó a la mujer frente a ella y sintió un nudo inexplicable en la garganta.
Era una mezcla de alegría, confusión y un ligero dolor.
"Pero cuando apagaron las llamas y removieron los escombros, no encontraron restos de bebés. Supusimos que alguien los había rescatado. Esperamos y buscamos sin descanso, pero nadie devolvió a los niños, y nunca pudimos encontrarte...".
La luna brillaba en lo alto y las estrellas eran escasas.
Roxana descansaba en una mecedora, refrescándose en la noche, mientras las palabras de Marina seguían resonando en su cabeza.
"Yara fue la única bebé que devolvieron, pero nunca encontraron a sus padres. Nos dio tanta lástima que la adoptamos. Aunque la acogimos, jamás pensamos en que reemplazara tu lugar, y jamás dejamos de buscarte...".
"Por cierto, hay algo muy extraño. Cuando la familia Maldonado te adoptó, falsificaron tus registros de ADN y tu edad. Si no hubiera sido por ese engaño premeditado, te habríamos encontrado mucho antes".
Roxana saboreó esas dos palabras con una intención oculta. "Los Maldonado...".

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