Valeriano arqueó una ceja, nada sorprendido.
—Tampoco te pedí ayuda.
A la persona que él elegía, la iba a conquistar por sus propios méritos. Después de todo, el amor genuino solo se gana con amor genuino.
***
Universidad del Sur.
Roxana apenas se estaba bajando del auto cuando recibió un mensaje de Don Abelardo..
[Muchacha, ¿ya estás por llegar a la universidad? Ven directo a mi oficina. Quiero presentarte a alguien muy importante.]
Roxana respondió con un simple «De acuerdo», y bajó junto con Yara.
—Roxana, sé que me equivoqué antes —dijo Yara con voz dulce—. Te prometo que de ahora en adelante aprenderé a ser una buena hermana mayor. No defraudaré a mis padres.
Apenas llegaron a la entrada del campus, Yara volvió a disculparse y a hacer promesas.
A Roxana le dio pereza seguirle el juego y respondió con desgano.
—Ya escuché.
Sin embargo, Yara le agarró la mano de repente.
—Ya que me perdonaste, entremos juntas. Así todos verán que nos hemos reconciliado.
Roxana, sin pensarlo dos veces, apartó su mano de un tirón.
De pronto, Yara dio un traspié exagerado hacia atrás, como si la hubieran empujado con una fuerza descomunal, y cayó al suelo de sentón.
—¡Eres una mentirosa! ¡Todos vimos cómo la empujaste! De todos los días posibles, tenías que hacerlo justo antes del concurso. ¡Esto es un sabotaje asqueroso!
—¡Sí, lo vimos todo! —secundó alguien del grupo de Brenda—. Escuchamos cómo la Reina Yara se disculpaba contigo y tú la mirabas con desprecio. ¡Eres lo peor!
—Todos saben que estás compitiendo con la Reina Yara por ser la más hermosa de la universidad. ¡Seguro tienes miedo de que arrase en el desfile y te deje en ridículo! ¡Por eso la lastimaste, bruja envidiosa!
—Y pensar que creíamos que alguien capaz de crear una pieza musical tan hermosa tendría buen corazón. Nos equivocamos. ¡Eres una basura de persona! ¡Tu talento no compensa tu falta de moral!
—¡Por favor, no digan eso! —interrumpió Yara, fingiendo angustia. Sin importarle cojear, se apresuró a defender a Roxana—. Roxana no es una mala persona. Ella no me empujó, me caí por accidente.
Brenda la miró con lástima.
—Yara, eres demasiado buena. Por eso ella se aprovecha de ti. No la defiendas, todos lo vimos con nuestros propios ojos. Además, su falta de moral no es novedad. Se aprovecha de que el rector, Don Abelardo, la protege para faltar a clases cuando se le da la gana. ¡Y lo de anoche fue el colmo! ¡Ni siquiera durmió en el campus por irse de cualquiera con un montón de hombres! Ya alguien fue a reportarla a la dirección. ¡Todos estamos esperando que la expulsen!

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