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LA DESECHADA MANDA romance Capítulo 257

—Y los que ya pierden por completo el control de todas sus extremidades, optan por morderse la lengua para acabar con su sufrimiento —añadió el médico con pesar.

Julián no sabía nada de medicina. Durante los últimos días, se había dedicado a rastrear información sobre el virus en el exterior, por lo que ignoraba por completo los horrores por los que estaban pasando sus hermanos.

Apretó los puños y juró con resentimiento:

—¡Juro que voy a investigar el origen del Virus M6 hasta sus últimas consecuencias y encontraré al desgraciado que soltó esto! ¡Vengaré a todos nuestros hermanos que están sufriendo!

Roxana notó que el hombre al que le estaba tomando el pulso ya tenía marcas evidentes de haberse autolesionado en las muñecas. Sus ojos se oscurecieron.

De un movimiento rápido, sacó su estuche de agujas de acupuntura, extrajo varias y las clavó a una velocidad asombrosa en puntos estratégicos del cuerpo del paciente.

El hombre, bañado en un sudor frío, dejó de gemir de inmediato.

Al abrir los ojos y distinguir que quien lo trataba era Roxana, creyó por un instante que estaba soñando. Sus labios pálidos temblaron mientras murmuraba:

—Jefa...

La mirada de Roxana era firme y rebosaba seguridad.

—No tengas miedo, todos ustedes se van a recuperar. Solo tienen que aguantar un poco más, ¿entendido?

Al escuchar aquella voz tan familiar, los ojos del hombre, que hasta hace un momento reflejaban pura resignación a la muerte, brillaron con fuerza.

¡Era la Jefa!

¡No era un sueño!

Emocionado pero débil, apretó los puños y asintió con todas sus fuerzas.

Luego, Roxana le ordenó al médico de la base:

—¡Fíjate bien en la técnica y haz lo mismo con los demás!

El médico obedeció de inmediato, replicando la colocación de las agujas junto a ella.

El eco de lamentos que llenaba la sala de cuarentena comenzó a apagarse lentamente, siendo reemplazado por murmullos de inmensa gratitud hacia Roxana y el médico.

Aunque el dolor no desapareció por completo, se redujo a un nivel tolerable.

Para esos hombres que habían sido reducidos casi a un cascarón por la tortura del virus, esto fue como encontrar la luz al final del túnel.

Roxana había venido completamente preparada. Tras tomarle el pulso a cada uno de ellos y conocer sus cuadros clínicos, no perdió un segundo más y se encerró en el laboratorio a formular la medicina.

Trabajó a un ritmo frenético, sin descanso.

Capítulo 257 1

Capítulo 257 2

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