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LA DESECHADA MANDA romance Capítulo 7

En una gasolinera a las afueras de Veridia.

—¡Roxana, ya le eché gasolina, sube rápido! —le gritó Rodrigo.

Roxana, con cara de pocos amigos, no tenía la más mínima intención de subirse de nuevo. Sin embargo, al ver la mirada brillante y llena de expectación del chico, apretó los dientes y se subió.

¡Quién lo iba a creer! Habían viajado cientos de kilómetros desde Puerto Esperanza, rebotando en un tractor destartalado que no dejaba de hacer ruido todo el camino.

Aunque Roxana tenía una excelente condición física, sentía que se le iban a partir las caderas.

Pero entonces, señaló el letrero de la gasolinera que decía "Veridia" y preguntó: —¿No íbamos a Río Seco?

Río Seco era conocido a nivel nacional por ser un pueblo pobre, sucio, caótico y con infraestructura de pésima calidad.

En cambio, las calles frente a ellos estaban impecables, rodeadas de rascacielos majestuosos, propias de una metrópolis que superaba por mucho a Puerto Esperanza.

Rodrigo rio, nervioso. —Bueno, Roxana, resulta que Río Seco solo es el lugar de origen de la familia. Nos abrimos paso hace años hasta instalarnos en Veridia. Tus padres viven aquí ahora.

¡Todo era culpa de Darío y su maldita insistencia en poner a prueba el carácter de la chica!

Según su plan: si Roxana resultaba ser una cazafortunas de dudosa moral, entonces debían llevarla directo a la vieja casa de Río Seco; pero si lograba pasar la prueba, la llevarían a la capital, Veridia.

—Ah —respondió Roxana, con indiferencia.

Río Seco estaba a unos doscientos kilómetros de Veridia, así que era normal que sus verdaderos padres hubieran emigrado a la ciudad en busca de trabajo para sobrevivir.

En ese momento, lo único que ella quería era llegar a su destino y acabar con la tortura del tractor.

Al verla subir sin hacer mayores preguntas, Rodrigo por fin suspiró aliviado.

Media hora después, el tractor se internó en una zona de mansiones sumamente exclusivas y con alta seguridad.

Roxana miró los autos deportivos de edición limitada estacionados en la entrada de una residencia, y luego miró el tractor oxidado en el que iba, que parecía a punto de desarmarse. Le dirigió a Rodrigo una mirada muy expresiva.

Capítulo 7 1

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