Paulina Romo deslizó el dedo por la pantalla después de leer el mensaje y no respondió.
Esa noche, Paulina salió a cenar con su familia.
Al llegar al restaurante, les pidió que entraran primero mientras ella buscaba un lugar para estacionar el carro.
Una vez que encontró espacio, bajó con su bolso en la mano, sin darse cuenta de que el carro en el espacio de al lado pertenecía a Mercedez Lobos.
Mercedez acababa de colgar una llamada y, justo al dejar el celular, vio a Paulina.
Paulina cerró su carro y estaba a punto de caminar hacia el restaurante cuando escuchó que alguien la llamaba:
—¿Paulina?
Esa manera tan familiar de llamarla solo podía ser de una persona: la esposa de Jorge, su querida mentora, Ofelia.
Paulina se quedó un momento quieta, y al voltear, tal como lo esperaba, vio a Ofelia.
Mercedez también estaba por bajar de su carro, ya había abierto la puerta a la mitad, pero al ver a Ofelia, se quedó como congelada.
Ofelia no solo era una de las mentes más brillantes en medicina, también era la esposa de Jorge. Aunque siempre había llevado un perfil bajo y rara vez salía en los medios, cualquiera que realmente quisiera saber de ella podía hacerlo sin mucha dificultad.
Por eso, en cuanto Mercedez la vio, la reconoció de inmediato.
Cuando Mercedez reaccionó y estuvo por abrir más la puerta para bajarse, se detuvo de golpe al ver cómo Paulina giraba hacia Ofelia y la saludaba.
—¡Señora… señora Ofelia!
Ofelia sonrió y se acercó a Paulina con los brazos abiertos, envolviéndola en un abrazo cálido.
—Mi Paulina, cuánto tiempo sin verte.
Paulina, sorprendida y conmovida por el abrazo, también la rodeó con los brazos.
—Sí, ya tenía rato que no nos veíamos.
Ofelia la abrazó unos segundos más antes de soltarla y, con el cariño de siempre, le pellizcó suavemente la mejilla.
—Mira nada más, después de tantos años, mi Paulina se ha puesto cada vez más guapa.
—Claro, me encantaría.
Ofelia le pellizcó la mejilla otra vez.
—Justo en la familia hay un chavo que está fascinado con ese lenguaje de programación, cuap, que inventaste. Cuando los vea, ¿te molestaría si lo llevo conmigo?
Paulina negó con la cabeza.
—No, para nada. Además, aún no le he dado las gracias personalmente por haber ayudado a que Baltazar atendiera a mi mamá.
—Eso fue un pequeño favor —respondió Ofelia, mirando su reloj—. Ya casi es hora, las personas con las que me voy a reunir ya llegaron. No quiero hacerlos esperar. Vamos entrando.
Paulina soltó a Ofelia y la tomó del brazo.
—Vamos.
Ambas caminaron rumbo al restaurante, sin notar que, a unos metros, Mercedez seguía en su carro, con la puerta entreabierta, y había escuchado toda la conversación.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Espectacular Transformación de la Reina AI
Empezaré a buscar otra historia para gastar mis monedas xq no hay ningún avance se llevó casi cuatro capítulos en una tontería...
Que falta de respeto de la autora, solo redunda en lo mismo XD....
LO mismo con las mismas, una historia que solo es la repetición de la repetidora, solo le da hacia atrás y para Lante nada de nada. Y tan larga parece que va como para los 2.000 capitulo, si no es mas...
Y... volvemos otra vez al principio...
Da vuelta en lo mismo. Ya estoy aburrida con la trama....
Y seguimos con las mismas porquerías de capítulos.... NO AVANZA NADAAAAAAAA...
Otra semana más esperamdo nuevos capítulos, para leer pura porquería... Esta novela ya no sirve ni para papel Confort! Es de esperar que no finalice la novela con la tonta de Paulina perdonando al infeliz de Armando, quien se revuelca como quiere con su Amante ante los ojos de medio mundo.......
Autora muchas gracias por la novela pero dele algo de acción a la potra con todos los malos...
Estuve 3 meses sin leer esta historia porque avanza muy despacio y que decepción leer que la trama vuelve a la misma m......
Que mierda, esto lo último ya me rindo no puedo con esta historia de verdad que atraso de mierda...