El silencio que siguió fue ensordecedor.
Me llevé una mano al pecho, como si así pudiera calmar los latidos desbocados. Pensé en mi vida antes de él, el departamento diminuto, las deudas que nunca terminaban de pagar, la sensación constante de estar a un mal mes de perderlo todo, de no poder pagar los medicamentos de mi padre. Pensé en la humillación de la cena, en cómo Arthur me había mirado como si fuera basura. Y pensé en el calor de la mano de Sebastián sobre la mía en esa mesa, en cómo, por un segundo, me había sentido… protegida.
Cerré los ojos un instante.
Cuando los abrí, él seguía allí. Esperando. Sin presionarme. Pero sin retroceder.
—Está bien —dije al fin, y mi voz tembló solo un poco—. Lo haremos real. No tengo de otra.
Sebastián asintió lentamente, pero no sonrió. No había victoria en su expresión, solo una determinación fría que me hizo sentir aún más atrapada.
—No es solo dormir en la misma cama esta noche —dijo, y su voz bajó hasta convertirse en un murmullo grave que reverberó en el silencio del penthouse—. Vamos a tener que dormir juntos todas las noches a partir de ahora. Compartir esta habitación. Compartir… todo.
Tragué saliva. El whisky ya no quemaba; solo dejaba un regusto amargo.
—¿Todo? —repetí, como si pronunciarlo pudiera hacerlo menos real.
Él dio un paso hacia mí, cerrando la distancia que yo había puesto. No me tocó, pero su presencia era suficiente para que el aire se volviera denso.
—Mi abuelo no va a conformarse con una visita programada y una cena fingida. Espera visitas sin invitación. Aparecerá aquí, en este penthouse, a cualquier hora. Un domingo por la mañana, un martes a medianoche, cuando menos lo esperemos. Y no vendrá solo. Elena, Robert, Ethan… incluso Lily y Sophia podrían venir “de sorpresa” porque el abuelo les habrá pedido que “comprueben” cómo vivimos. Si quiere encontrar algo, buscará cualquier cosa, una habitación separada, ropa en armarios distintos, dos cepillos de dientes en baños diferentes, una almohada sin usar en el sofá. Cualquier fisura. Y cuando la encuentre, la usará como prueba irrefutable.

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