Entrar Via

La Esposa Invisible que Dejaste Ir romance Capítulo 103

El rostro de Selena era una máscara de frialdad.

—El acuerdo ya está firmado. En cuanto desarrolle un medicamento para tu hermano, me darás a Fer.

Adrián frunció el ceño.

—De acuerdo, pero quiero añadir una cláusula.

Selena lo miró fijamente, observando su rostro severo.

—¿Qué cláusula?

Los ojos de Adrián se detuvieron en ella por un instante antes de responder con voz neutra:

—Si obtienes la custodia de Fer, no podrás volver a casarte en un plazo de diez años.

Selena lo miró, incrédula, con los ojos muy abiertos.

—No permitiré que mi hijo llame "papá" a otro hombre. Ni siquiera de forma simbólica —dijo Adrián con voz grave.

—Adrián, estás yendo demasiado lejos —replicó Selena. No pensaba aceptar un acuerdo tan inhumano. Tras el divorcio, su vida debía ser suya, libre.

—Si no aceptas, nuestro acuerdo anterior queda anulado. No obtendrás la custodia de Fer —declaró él, autoritario y dominante.

Hay momentos en los que la frustración es tan grande que solo te queda reír. En ese instante, a Selena se le escapó una risa amarga. Miró el rostro impasible y cruel del hombre que tenía delante.

—¿Pretendes usar un contrato para controlar mi libertad? ¿Y qué hay de ti? ¿Aceptarías que yo te impusiera la misma condición?

Adrián arqueó una ceja y soltó una respuesta mezquina:

—Si Fer se quedara conmigo, yo podría pasar diez años sin casarme.

Apresuradamente, Selena reprimió su dolor. No tenía tiempo ni para desahogarse. Se vistió a toda prisa, se secó el pelo de cualquier manera y bajó las escaleras.

Abajo, Patricia había conseguido que Fer se durmiera. Selena se acercó y le dio un beso tierno en la frente.

—Tía, cuando despierte, consuélalo un poco. Tengo que volver al laboratorio.

—Selena, estás mucho más delgada. ¿Tienes demasiado trabajo? —le preguntó Patricia, mirándola con una profunda preocupación.

—Estoy bien, puedo con esto —respondió Selena con una sonrisa forzada—. Ya me voy.

Patricia notó que, a pesar de la sonrisa, los ojos de Selena estaban hinchados y enrojecidos. Supo que la pareja había vuelto a discutir arriba.

...

Selena regresó deprisa al laboratorio y fue directamente a la habitación del paciente. Temía que el cambio en su estado fuera un empeoramiento, pero, para su alivio, eran buenas noticias. El señor Arias ya podía levantarse de la cama. Con Yago ayudándolo a sostenerse, lograba dar algunos pasos.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Esposa Invisible que Dejaste Ir