Entrar Via

La Esposa Invisible que Dejaste Ir romance Capítulo 259

Manuela nunca había visto a una mujer tan descarada. En ese momento, su expresión no era nada amigable.

—Señorita Torres, ya habíamos limpiado la cocina…

De repente, Jazmín levantó la vista y la fulminó con la mirada, como si las palabras de Manuela la hubieran ofendido profundamente.

La mirada de Jazmín asustó a Manuela. Esa sensación de amenaza la obligó a bajar la cabeza.

Sabía que ahora que Selena se había divorciado del señor, era cuestión de tiempo para que se mudara.

Y la mujer que la reemplazaría sería Jazmín.

Manuela no quería perder su trabajo estable y bien pagado, así que forzó una sonrisa.

—Claro, señorita Torres, espere un momento. Ahora mismo le preparo algo.

—Sin cilantro y sin picante, gracias —dijo Jazmín antes de subir las escaleras sin más.

Manuela imitó para sus adentros la expresión arrogante de Jazmín. La mujer le daba asco.

Jazmín subió las escaleras sigilosamente y escuchó la voz grave y relajada de un hombre proveniente de la recámara principal. Parecía estar de buen humor.

La respiración de Jazmín se detuvo. De repente, sintió que no debería haber subido a buscarlo de una manera tan impulsiva.

El recuerdo de cómo la había regañado la última vez todavía la hacía temblar.

Desde que se conocieron, Adrián siempre le había hablado con amabilidad, nunca le había puesto mala cara y siempre le había dado generosamente todo lo que ella quería.

Pero ahora…

Jazmín se arrepentía hasta el alma. Había mantenido su imagen cuidadosamente hasta el día del divorcio, pero justo ese día, por una mala jugada del destino, Selena descubrió que había añadido algo al cereal del niño.

En ese momento, Jazmín estaba furiosa consigo misma. Había aguantado cuatro años, ¿por qué tenía que haber hecho algo tan innecesario con lo del niño?

La intención de Jazmín al agregar el suplemento no era hacerle daño al niño. Simplemente quería que Selena y la familia Rojas vieran sus esfuerzos; si el niño se ponía gordito y sano, demostraría que era buena cuidando niños, ¿no?

Pero el tiro le salió por la culata, y ahora se encontraba en una situación muy incómoda.

Jazmín bajó las escaleras, se sentó en el sofá y le envió un mensaje a Adrián.

Poco después, Adrián bajó con Fer en brazos.

Jazmín se levantó del sofá, con una expresión de culpa y remordimiento, jugueteando nerviosamente con sus dedos, adoptando una apariencia vulnerable y arrepentida.

Adrián la miró y preguntó en voz baja:

—¿Qué haces aquí?

Jazmín levantó la vista hacia él.

Hoy, Adrián vestía de manera informal, con una camiseta negra y pantalones casuales oscuros. Se veía joven y guapo, sin la autoridad de un gran empresario, pero con un atractivo irresistible de hombre de familia.

—Adri, yo… —apenas empezó a hablar Jazmín, las lágrimas rodaron por sus mejillas y su voz se quebró, impidiéndole continuar.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Esposa Invisible que Dejaste Ir