Entrar Via

La Esposa Invisible que Dejaste Ir romance Capítulo 262

Una estaba colgada en la oficina de Selena y la otra en la de Gonzalo Velázquez.

Selena sabía que su línea de investigación era la correcta, lo que la motivó a concentrarse aún más.

El tiempo pasó volando y, cuando levantó la vista, vio que el reloj marcaba las doce.

Parpadeó para aliviar sus ojos cansados y tomó su celular para revisarlo.

Lo tenía en silencio. Había dos llamadas perdidas y dos mensajes.

De inmediato, le marcó a Adrián.

—Por fin contestas —dijo Adrián, ya sin paciencia. Llevaba un rato en casa de Yago, buscando una excusa para irse, pero como ella no respondía, no tuvo más remedio que quedarse a comer con Fer allí.

—Mi tía está enferma, voy a ir a verla al mediodía. Te encargo a Fer —le informó Selena, y colgó.

Adrián se quedó con las palabras en la boca, sintiéndose frustrado.

Yago levantó la vista y lo miró.

—¿Selena sigue trabajando?

Adrián, con cara de pocos amigos, le sirvió un trozo de carne a su hijo y asintió.

—Sí, es una adicta al trabajo. ¿A ti te gustan las adictas al trabajo?

—Sí, me gustan —respondió Yago con total serenidad.

Adrián no dijo nada.

Si no fuera porque eran buenos amigos, ya le habría soltado un puñetazo.

Fer, que comía su carne con gusto, levantó la vista al oír a los adultos hablar e intervino:

—¿Al señor Arias le gustan las adictas al trabajo? ¿Quién es adicta al trabajo?

Adrián se sobresaltó. Su hijo ya estaba creciendo y empezaba a prestar atención a las conversaciones de los adultos.

De ahora en adelante, tendría que tener cuidado de no hablar de esos temas delante de él.

—Tu mamá es una adicta al trabajo —dijo Yago con una sonrisa divertida.

La expresión de Adrián se endureció. Miró a Yago y le exigió con seriedad:

—No le metas ideas raras al niño.

Yago se quedó perplejo. Eran solo unas palabras, ¿qué tenían de raro?

Pero bueno, Adrián acababa de divorciarse. No iba a ponerse a discutir con un hombre en su situación.

***

Al salir del trabajo al mediodía, Selena pasó por una frutería y luego por una tienda departamental para comprar varias cosas. Después, se dirigió a casa de Patricia Álvarez.

Patricia acababa de recibir una inyección y estaba descansando en casa, sin planes de cocinar.

Al oír el timbre, se levantó a abrir y, al ver a Selena, sintió una calidez en el corazón.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Esposa Invisible que Dejaste Ir