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La Guerra de Karina: Mi Destino es Mío romance Capítulo 61

El gerente del edificio vio a Karina salir de la casa de Ariel y solo entonces se atrevió a ir a tocar la puerta.

Con una actitud servil, dijo:

—A la señora Karina le sabotearon los servicios de agua y luz. Fue un trabajador. Revisé las cámaras de seguridad y la chica que lo mandó se llama Selena.

Los lentes de armazón plateado de Ariel se ajustaban perfectamente a su nariz, emitiendo un brillo frío y preciso como el de un bisturí.

—¿Cuál era el objetivo?

—Bueno... —El gerente, temiendo no poder explicarlo bien, le entregó directamente el celular del trabajador—. Siguiendo las instrucciones de Selena, tomó fotos de la señora Karina desde que salió de su casa hasta que llegó a la suya, y también de cuando acababa de salir de aquí.

Ariel apretó los labios y deslizó el dedo por la pantalla del celular varias veces.

Las fotos no eran indecentes, pero sí lo suficientemente sugerentes como para dar pie a la imaginación.

Supuso que Selena solo quería que Fabio malinterpretara a Karina, que perdiera toda esperanza con ella y desviara su atención hacia sí misma...

Si de verdad pudiera lograrlo, sería algo bueno.

Ariel le devolvió el celular al gerente y dijo con calma:

—Que se las envíe a Selena.

—Entendido. ¿Y qué hacemos con el trabajador?

—Despídelo. Que no le quede más remedio que buscar a Selena.

***

Karina llevaba dos horas en la cama, dando vueltas sin poder dormir.

La foto de Ariel con la doctora Nayeli aparecía en su mente una y otra vez, imposible de ignorar.

Fabio había investigado a Nayeli en el pasado: casada, su esposo era de Ciudad Centauro y también era médico.

Toda la información encajaba perfectamente.

Había encontrado a la familia de su benefactora. Podía devolver el favor y saldar esa deuda, lo que debería haberle dado tranquilidad.

Pero, ¿por qué sentía esa agitación en el pecho?

Incapaz de dormir, Karina se levantó y fue al estudio a diseñar, sobre papel, la arquitectura de un chip.

Cuando estaba angustiada, solo el trabajo lograba calmarla.

Durmió un poco cuando el cielo comenzaba a clarear.

Karina tomó una servilleta para limpiarse la boca y miró a Germán con resentimiento.

«Este niño... ni siquiera fue para avisarme», pensó.

Justo en ese momento, Germán volteó a verla.

Al recibir la mirada de reproche de Karina, simplemente desvió la vista, indiferente.

***

Hacienda de las Rosas.

En cuanto Caro llegó a casa, llamó a Fabio para pedirle que volviera temprano, pues tenía algo importante que decirle.

Fabio le pidió que se lo dijera por teléfono, pero ella se negó.

Así que Fabio tuvo que posponer la reunión sobre el diseño del X3 para el día siguiente.

Cuando llegó a casa, encontró a Caro y a Selena sentadas en el sofá, jugando con una tablet.

Al verlo llegar, Selena se acercó amablemente para ayudarle a quitarse el saco.

—Fabio, va a llover pasado mañana y el día siguiente, así que el Jardín de la Élite adelantó el evento familiar para mañana.

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