¿Era Ulises Hoyos?
Sabrina frunció el ceño.
En realidad, no había muchos restaurantes de alta gama con buen sazón en la ciudad. Aunque existía la posibilidad de un encuentro casual, al recordar que también se habían «encontrado» en sus últimas vacaciones, Sabrina sentía que esto no era una coincidencia.
Sabrina no sentía ninguna simpatía por Ulises y mucho menos quería tener relación alguna con un hombre tan violento.
Pensando en ello, le dijo a la recepcionista:
—No necesitamos que él pague nuestra mesa. Devuélvale el dinero, yo pagaré lo nuestro.
La recepcionista puso cara de apuro.
—Señorita, su cuenta ya fue cerrada en el sistema. No hay ningún saldo pendiente, así que no podemos cobrarle de nuevo. Si gusta…… puede darle el dinero directamente a ese señor, ¿le parece?
Sabrina tenía dinero de sobra para esa comida y no quería deberle nada a Ulises. Aunque no sabía por qué lo había hecho, no quería caer en alguna trampa suya por un detalle tan insignificante.
Ese hombre tenía métodos directos y brutales, pero había logrado ser el líder de su familia; Sabrina no lo subestimaría a la ligera.
Tras pensarlo, caminó hacia Ulises, que estaba comiendo solo.
—Ulises, ¿por qué pagaste mi cuenta hace un momento?
Ulises alzó levemente los párpados y le lanzó una mirada indiferente.
—Ah, me equivoqué de cuenta.
Sabrina no le creyó ni una palabra. Además, el número de su privado y el de la mesa de Ulises no tenían ni un solo dígito en común. ¿Acaso Ulises estaba usando esto para advertirle algo?
La mirada de Sabrina hacia él se volvió más recelosa.
Al toparse con los ojos vigilantes de la mujer, Ulises sonrió de forma extraña.
—Sabrina, ¿tienes delirio de persecución? Fue solo un error al pagar, ¿y ya te estás imaginando cosas?
—Con gente como usted, don Ulises, nunca se es demasiado precavido —respondió ella.
VERIFYCAPTCHA_LABEL
Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Guerra de una Madre Traicionada