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La Heredera del Poder romance Capítulo 2789

—¡Vaya que eres bueno! ¡No me lo esperaba! —decía Chris, y los dos cada vez más emocionados en su charla. La conversación se hacía tan ruidosa en el carro que sólo se escuchaban sus voces. Jasmina, sentada a un lado, fruncía el ceño con molestia; ya se sentía mareada desde hacía rato y ese bullicio no ayudaba en nada, cada vez se sentía peor.

—¡Cállense ya! —exclamó Jasmina, perdiendo la paciencia.

Enzo volteó a verla con una ceja alzada, claramente irritado.

—¿Y a esta qué le pasa? —pensó—. Pero vaya que está mal de la cabeza…

Chris, rápido, juntó las manos en gesto de súplica, tratando de calmar la situación.

Enzo, por respeto a Chris, decidió no armar más lío. De otra manera, con su carácter, ya habría echado a Jasmina del carro.

Como era horario de restricción vehicular en la ciudad, no había mucho tráfico y el viaje no se hizo tan lento. Después de poco más de una hora, el carro se detuvo frente a un edificio imponente.

—Ya llegamos —anunció Enzo.

Chris salió de inmediato, rodeó el auto y abrió la puerta del lado de Jasmina con toda cortesía.

—Señorita Mar, ya llegamos.

Enzo, todavía en el asiento del conductor, miró a Chris por el retrovisor, confundido por tanta atención hacia Jasmina.

—¿Por qué este tipo es tan servicial con esa loca? ¿No ve que ni lo pela? —pensó.

Jasmina abrió los ojos, disimulando el mareo, y bajó del auto.

—¿Es aquí? —preguntó, mirando el edificio.

—Sí —asintió Chris.

La mansión de la familia Lozano era una verdadera joya arquitectónica, con más de dos siglos de historia. Imponente y elegante, nada que ver con los edificios modernos y tecnológicos del Sistema Estelar S. Su presencia imponía respeto.

Jasmina miró la mansión con seriedad.

—Está bien, ya puedes irte —le dijo a Chris, seca.

—¿Irme? —Chris se quedó un poco desconcertado.

Al ver que no se movía, Jasmina frunció el ceño.

—¿Qué, no entiendes?

Chris, un poco nervioso, preguntó:

—¿Entonces te vas a regresar sola después?

Aunque la Tierra no era tan avanzada como el Sistema Estelar S, Jasmina acababa de llegar y Chris sentía cierta responsabilidad.

—Eso no es asunto tuyo —respondió Jasmina con frialdad.

Chris no insistió más.

—Bueno, señorita Mar, si pasa algo, llámame. Tienes mi número —dijo, aunque en el fondo esperaba no volver a saber de ella nunca más. Recibirla ya le costó todos sus ahorros, y no podía imaginar qué haría si eso seguía así...

Jasmina ni siquiera lo miró; se acomodó el cabello y entró directo al edificio.

Chris volvió al carro, cerró la puerta del copiloto y se abrochó el cinturón.

—Vámonos —le dijo a Enzo.

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