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La Heredera del Poder romance Capítulo 2824

—Bueno —dijo Susan.

Jerry continuó enseguida:

—¿Tienes sed? Voy por un vaso de agua.

Después de estar un buen rato acomodando cosas y tras haberse molestado, Susan sí que tenía algo de sed. Asintió con la cabeza:

—Ve, por favor.

Jerry bajó corriendo las escaleras para traerle agua a Susan.

En menos de un minuto, Jerry subió de nuevo con el vaso en la mano.

—Mamá, toma agua.

Susan realmente tenía sed. Tomó el vaso y bebió más de la mitad de un solo trago.

Jerry le habló de nuevo:

—Tú sigue acomodando tus cosas, voy a bajar a ver si ya llegó el tío Josef.

—Anda —contestó Susan, asintiendo.

Jerry le echó una última mirada a Susan antes de irse y bajó las escaleras.

Susan siguió acomodando, pero de pronto, mientras doblaba ropa, empezó a sentirse muy cansada. Un mareo fuerte la envolvió. Era como si pudiera quedarse dormida en cualquier momento.

Bostezó. Pensó en ir al baño a lavarse la cara con agua fría para despejarse, pero antes de que pudiera moverse, una oleada de sueño la venció y perdió el conocimiento.

¡Pum!

Cayó de golpe al suelo.

Por suerte, la recámara tenía una alfombra gruesa de lana; de no ser así, cualquiera se habría lastimado con semejante golpe.

—¡Mamá!

Emi abrió la puerta justo en ese momento y vio a Susan en el suelo. Corrió hacia ella.

—¡Mamá, ¿estás bien?! —gritó, asustada.

Susan tenía los ojos fuertemente cerrados y no respondía.

Emi se asustó tanto que se puso pálida y comenzó a gritar:

—¡Jerry! ¡Jerry!

Jerry subió corriendo al escuchar los gritos.

—¿Qué pasa?

La voz de Emi temblaba:

—¡Ven rápido, mira a mamá! ¡No despierta!

Pero Jerry sonrió tranquilamente:

—No te preocupes, no es grave.

Emi lo miró, sorprendida, sin entender cómo Jerry podía estar tan frío.

¡Era su madre!

—¡Jerry! ¿Qué dices? —preguntó Emi, todavía alterada.

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