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La Heredera del Poder romance Capítulo 3019

Amanda dijo: —¡Ya me imagino lo que quiere hacer!—

Ella y Rosana eran primas por parte de madre y habían crecido juntas desde niñas. Rosana siempre había sido competitiva, siempre tenía que ser mejor que Amanda en todo.

Ahora, con eso del divorcio y contratando a un detective, cualquiera podría darse cuenta de lo que Rosana pretendía.

¡Gente así de verdad que cae mal!

¡Quién pensaría que podía tener ideas tan retorcidas!

Amanda expuso en voz alta sus sospechas.

Aunque solo eran deducciones suyas, no andaba nada lejos de la realidad.

Al escucharla, Sofía frunció el ceño y dijo: —¡Pero qué le pasa a tu prima!—

—Es mi prima mayor —corrigió Amanda—. Siempre ha sido así, pero nunca pensé que llegaría tan lejos por puro orgullo.—

¡Rosana era capaz de divorciarse solo por no quedarse atrás!

Sofía comentó: —Con gente así, mejor poner tierra de por medio.—

—Sí, claro —asintió Amanda—. De ahora en adelante, haré como si ni fuera de la familia.—

Gabriela intervino: —No solo hay que alejarse, hay que dejarle una lección de esas que no se olvidan, para que aprenda en carne propia.—

Amanda la miró con sorpresa y preguntó: —¿Gabi, a qué te refieres?—

Gabriela sonrió con un aire misterioso.

Sofía, impaciente, le dijo: —¡Ay niña, habla ya! Nos tienes a tu tía Amanda y a mí con el Jesús en la boca.—

Gabriela, con una sonrisa tranquila, explicó: A veces, las malas hierbas no se acaban ni con fuego, pero hay que buscar la manera de que no vuelvan a crecer jamás.

Con gente como Rosana, había que buscar una solución definitiva, que no tuviera oportunidad de volver a causar problemas.

Amanda rió y dijo: —¡Por eso dicen que las cabezas inteligentes ven las cosas diferente! Gabi, tienes toda la razón, hay que actuar así.—

Sofía también asintió: —Me parece buenísimo ese plan.—

Alrededor de las seis de la tarde, Sebastián Zesati llegó cargando el regalo de cumpleaños que había traído para Sofía.

—Señora, esto es un pequeño detalle de parte de mi mamá y mi abuela. Por favor, no lo rechace.—

Sofía recibió la caja con ambas manos y sonrió: —¡Ay, no era necesario que se molestaran! Si es solo un cumpleaños, nada del otro mundo, no hacía falta.—

Sebastián, jugando con un rosario entre los dedos, respondió: —Son solo unas cositas, señora. Espero que le gusten.—

—¿Pero cómo dices eso? —contestó Sofía— Anda, pasa, que ya casi está la comida.—

—Gracias —dijo Sebastián, haciendo una pequeña reverencia y echando un vistazo rápido por la sala, pero no vio a la persona que esperaba.

¿Dónde estaría?

¿Será que no había regresado?

Sebastián frunció el ceño disimuladamente.

Sofía, que lo notó, soltó una risita y dijo: —Gabi está en la cocina. Ve a buscarla.—

—Gracias, señora.— Sebastián se dirigió a la cocina.

Ya conocía cada rincón de la casa Lozano, así que no tuvo problema en encontrar el camino.

Sofía lo vio alejarse y sonrió: —Este muchacho...—

Al llegar a la cocina, Sebastián encontró a Gabriela en pleno ajetreo.

Ella llevaba un vestido naranja, sobre el que tenía un delantal blanco muy sencillo. Una mascarilla azul le tapaba media cara, y con una mano agitaba el sartén mientras con la otra removía los ingredientes con una cuchara. Se veía totalmente concentrada.

Capítulo 3019 1

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