Entrar Via

La Luna no deseada por el Alfa romance Capítulo 126

Ryker

¿Qué carajos acababa de pasar? Me había venido en los shorts sin siquiera haberme tocado. Kennedy era tan increíblemente sexy y sabía muy bien cómo manejar su cuerpo.

Estaba claro que no me necesitaba para nada, pero me había dejado mirarla y aquello había sido fenomenal. También había dicho mi nombre. Gritó mi nombre cuando se vino, no el título que usaba para mi lobo ni nada sarcástico.

Dijo mi nombre, como si me necesitara tanto como yo la necesitaba a ella. Pero luego, simplemente se alejó. No se fue tropezando ni perdiendo el equilibrio. Yo había roto su ducha por la fuerza de mi orgasmo; ¿acaso no había causado el mismo efecto en ella? ¿Significaba tan poco para ella?

“La abandonaste y la aislaste como a Rapunzel. Tienes suerte de que nos haya dejado acercarnos tanto. No hagas nada para cagarla más”.

“Lo sé, gracias. ¿Qué hago ahora?”

“Vas a quitarnos estos shorts llenos de semen y te vas a acostar junto a ella. Imbécil”.

“¿Y si me echa?”

“¿Y qué? Tienes que intentarlo y ahora mismo actuar es tu mejor opción. Las palabras no te están funcionando muy bien que digamos”.

“Eres un maldito cabrón, ¿lo sabes?”

“Por eso la Diosa me entregó a ti. Ahora ve con nuestra chica y mira si te deja quedarte”.

Me quité la ropa interior y me dejé solo los pantalones cortos sin nada debajo, lo que enseguida noté que probablemente no era la mejor idea, ya que me ponía duro con solo escucharla respirar. Pero no tuve de qué preocuparme cuando por fin me controlé, dejé atrás mi patético ataque de pánico y salí del baño. La vi ya en la cama, dormida de lado.

Era tan salvaje y perspicaz cuando estaba despierta. Al mirarla en ese momento, con el rostro relajado y el cabello esparcido a su alrededor, parecía un ángel. Mi ángel.

“Creí que habías dicho que era un corderito”, intervino mi lobo en mi cabeza.

“Lo sigue siendo, y siempre lo será. Es inocente y preciosa. Fácil de atacar y lastimar. Pero es un ángel, mírala”.

“La he estado mirando, idiota. He estado esperando a que te dieras cuenta. Ahora ve a acostarte antes de que descubra que todavía no le agradas”.

—Kennedy, ángel, despierta. Es un sueño, solo un sueño. Estás a salvo. Despierta, hazlo por mí.

La acerqué más a mí para que se amoldara a mi costado y besé la parte superior de su cabeza. Ella jadeó y forcejeó contra mí. En contra de cada fibra de mi ser, la solté a medida que se apartaba. Sentí la pérdida de su calor corporal de inmediato.

—¿Qué? ¿Cuándo llegaste aquí?

Se envolvió con fuerza en la manta y recién en ese momento me di cuenta de que había estado durmiendo desnuda a mi lado toda la noche. ¿Cómo se me había pasado eso por alto?

—Nunca me fui, y tampoco me pediste que me fuera cuando vine a acostarme —me encogí de hombros. Eso sonaba mejor en mi cabeza, pero mi lobo tenía razón: las palabras no parecían dárseme muy bien cuando se trataba de Kennedy.

—No pensé que te quedarías —bajó la mirada hacia su regazo.

Copyright ©️ 2024 Miss L Writes and Ember Mantel Productions

—Creí haberlo dejado claro el día anterior. Ya no puedo luchar contra este vínculo. Todavía no sé si puedo marcarte o emparejarme contigo sin lastimarte, pero mantenerme alejado parece inútil. Está lastimando a otros además de a mí. Tú, mi equipo y la manada sienten la separación. Es demasiado temprano para bajar a desayunar, pero ya estoy despierto. Puedo irme si quieres.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Luna no deseada por el Alfa