—¿Qué sientes? —Brianna me sacó de la inspección concentrada.
—Está fría. No debería estar fría después de ese incendio, ni siquiera después de los pocos minutos que llevo sosteniéndola en la mano. ¿Es normal que esté fría?
—En este caso, sí. Significa que el artefacto está en paz. Confía en ti lo suficiente como para no reaccionar mal, al menos.
Volteé a verla.
—¡¿Qué?! ¿Qué quieres decir con “reaccionar mal”? ¿Tiene consciencia?
—En cierto modo, sí. —Se acercó, pero no intentó quitarme el artefacto. Ni siquiera movió la mano para tocarlo—. Esto es —susurró con reverencia en la voz—, la llave de la Fisura. Y, parece que te eligió a ti como su guardiana.
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