Se rio entre dientes. —Hay demasiadas para elegir. Cada interacción contigo es interesante. Tengo mi propia perspectiva, pero también tengo la de Ryker.
—Eso es una respuesta que no dice nada —dijo ella. Luego sonrió. Era la misma sonrisa que ponía mi madre cuando tramaba algo—. ¿Cuál ha sido la interacción favorita de Ryker?
—¡ALERTA! —Alfa se detuvo en seco y chocó con Kennedy.
Ella debió de sentir el cambio en su estado al instante, porque enterró los dedos en nuestro pelaje. Los dos escudriñamos los alrededores.
—¿Qué tienen? —Abrí el enlace mental con mi equipo, por si acaso aún no habían sido alertados.
—Tres rebeldes. Cruzaron al territorio hace unos tres minutos. Los hemos estado siguiendo en la frontera todo el día. Debieron de estar esperando algo, alguna señal. Se dirigen directo a tu ubicación, jefe. Tu mamá está a salvo.
—Llego en dos minutos —transmitió Bennet. Recibí lo mismo de Josh.
Olfateamos el aire. —No tenemos dos minutos. Vengan aquí y protejan a Kennedy.
Apenas terminé de decirlo, escuché el crujido que seguía al olor que traía la brisa. Eran dos lobos que no hacían el menor intento de sigilo, lo que significaba que venían en una misión suicida. Estaban aquí para dar un mensaje y luego morir en el intento.
Kennedy nos aferró el pelaje. Miré hacia mi flanco izquierdo: era la dirección de la que venía el viento, pero aún no había nadie allí. Me pregunté si ella podía sentir el peligro.
—Ken, quédate cerca de mí. No me sueltes a menos que sea necesario. Bennet y Josh vienen en camino. No intentes pelear; solo nos distraería a todos. ¿Entendido?

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