Ryker
—Ken —grité, sin siquiera terminar de pronunciar su nombre antes de que saliera disparada del comedor.
—Luna —dijo Bennet, y salió corriendo tras ella.
—¡Oye! —gritaron Danny y Greta a mis espaldas mientras yo también los seguía.
No sabía si nos estaba ignorando o si Todd tenía toda su atención y no podía escucharnos. Pero era rápida. Podía sentir su angustia por esa niña. Era palpable a través de nuestro vínculo.
—¿Dónde estaba la última vez que la viste? O, mejor dicho, ¿dónde perdiste su rastro? —le escuché preguntarle a Todd.
Él jadeaba. Debía haber corrido a toda velocidad hasta la casa de la manada.
—No estábamos muy lejos del campo de fútbol. Nuestra casa queda cerca. Ella quería jugar a las escondidas y nos estábamos divirtiendo, pero ya lleva demasiado tiempo y todos la hemos estado llamando. Ella no hace ese tipo de travesuras; algo está mal.
—Kennedy, frena. No sabemos a qué nos estamos enfrentando. No puedes lanzarte así a ciegas —le dije, tomándola del brazo y dándole la vuelta. Tenía los ojos desorbitados y no estaba pensando con claridad. Si se dejaba llevar por las emociones, iba a salir lastimada, y no teníamos nada concreto por dónde empezar.
Le temblaron las aletas de la nariz y se acercó tanto a mí que pude escuchar el latido de su corazón.
—¡Hay una niña desaparecida! —siseó—. No me voy a quedar aquí sentada analizando todos los posibles escenarios cuando podríamos estar buscándola. Si alguien necesita analizar, delégalo y haz que te informe por enlace mental —Se volvió hacia Todd—. Tú y los otros adolescentes necesitan emparejarse con un adulto que pueda transformarse. Usen sus habilidades de rastreo mientras ellos intentan captar su olor.
—Sí, Luna —respondió él, y salió corriendo a organizar a sus amigos.
Me quité los shorts y me transformé para alcanzarlos.
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—Ryker, Alfa, deberían estar en el bosque. Tienen los mejores sentidos. Detectarían cosas más rápido que cualquiera de nosotros. Yo rastrearé a la manera humana.
—Ni hablar, corderito —gruñó mi lobo—. Hasta que sepamos quién está detrás de ti, no te vamos a perder de vista.
—Está bien. ¿Qué pueden detectar? Todd dijo que empezaron justo afuera del bosque, allá —señaló una pequeña zona a nuestra izquierda. Los árboles formaban un claro donde podían verse todas las cosas de los niños, ordenadas.

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