Greta
Nadie me había visto como Finn lo hacía. Era como si estuviera hambriento y quisiera devorarme.
“Bueno, es un macho, un macho muy, muy atractivo, y tú eres una hembra”.
“Cállate” —regañé a mi loba—. “Me pregunto si decía la verdad sobre que ninguna hembra le llamó la atención en mucho tiempo”.
“¡Quizá le van los dos! ¡Siempre quise probar un trío!”
“¡Eres ridícula!” —Me reí de mi loba—. “Además, tal vez él y Amy tenían un tipo diferente de vínculo de compañero. Ella podía acostarse con cualquiera. El vínculo no parecía afectarla. Quizá él era igual. Podría estar mintiendo solo para conseguir algo mientras está aquí en esta misión” —el pensamiento me hizo sentir pésimo.
“Nah, definitivamente te estaba mirando como si fueras un manjar”.
—¡Greta! —La voz de Finn interrumpió nuestro debate. Volteé y él estaba parado como a veinte metros de distancia. Se transformó rápido—. ¿Quieres echarle un vistazo a esto o solo dar vueltas? —susurró, levantando una ceja.
Mi loba puso los ojos en blanco y él se rio de nosotras, pero volvimos trotando, me transformé y me vestí con unos shorts y una camiseta de tirantes. No era lo más apropiado para la temporada, pero si teníamos que transformarnos rápido, no me importaba perder esa ropa.
—¿Cuál es el plan? —pregunté, sabiendo cuál iba a ser probablemente la respuesta.
—Improvisar. —Se encogió de hombros—. Lo único que sé es que van y vienen de esa abertura pequeña. —Señaló hacia la abertura—. No percibí ningún olor desde esa dirección. Subamos la colina y acerquémonos lo más que podamos sin que nos vean, y lo resolvemos desde ahí. —Se dio la vuelta y se alejó como si ya hubiéramos decidido que ese era el plan.

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