—No hueles como ellos —chilló el niño de cabello castaño desde detrás de la pierna de su líder.
—Shh, Gabriel. —La niña le dio un empujón, y ahí tuve mi entrada.
—Bueno, Gabriel, la razón por la que no huelo como ellos es porque no estoy en su manada. No todavía, al menos.
—¡¿Eh?! —Gabriel se apartó del alcance de ella y caminó hacia mí. Le di unas palmaditas al suelo a mi lado.
—Pues resulta que perdí a mi manada y tuve que arreglármelas solo por un tiempo. Algo parecido a lo que les pasó a ustedes. —Miré al chico mayor—. ¿Te molesta si encendemos una fogata? El sol va a empezar a ponerse pronto, así que es mejor tener una buena antes de que oscurezca. Hay que asegurarnos de que haya suficiente leña ahora que nos unimos a su grupo, ¿no?... —lo miré expectante.
Recibí un resoplido y los ojos en blanco antes de que contestara.
—Landon. Sí, supongo que tiene sentido si se van a quedar.
—Genial. ¿Mi compañero Seth puede ir contigo? Será más rápido. —Seth captó la idea al instante y se puso de pie antes de que Landon pudiera objetar—. ¡Ah! ¿Tienes algo para encenderla o mejor juntamos cosas extra para hacerlo al estilo cavernícola?
—No, yo tengo. —Sacó un encendedor del bolsillo e hizo ademán de lanzármelo
—Nah, viejo. Quédatelo tú. Nos vemos en un rato. —Me di la vuelta, confiando en que Seth se encargaría—. Oye... —miré a la niña
—Peyton. Seguro piensas que voy a cocinar para todos porque soy niña. —Se plantó las manos en la cadera. Se iba a llevar de maravilla con Greta y Kennedy.
—Para nada —recalqué la última sílaba—. Lo que iba a preguntarte es si has visto algún venado o rastros por aquí. No puedo sobrevivir con conejos y animalitos. Somos hombres grandes, ¿verdad, Gabriel? —Le di un codazo y le arranqué un amago de sonrisa—. Necesitamos comida de verdad.
—Ah. Eh... Yo... no estoy segura.
—¿Alguna vez has cazado un venado?
—¿Hubo un incendio? —Esperaba poder armar la historia a partir de lo que contara.
—¡Sí, todo el pasto se murió y los árboles hicieron como BRUSHKSK! —Hizo un gesto descontrolado con las manos para acompañar los efectos de sonido—. Mi mamá me hizo salir corriendo de la casa, pero no podíamos ver nada porque la tierra también estaba volando en el aire. —Tenía los ojos desorbitados. Se había guardado esa historia adentro—. Mi mamá me dijo que fuera al río y esperara, pero nunca vino. Pero Landon sí vino y esperamos un ratito más. Pero luego llovió y teníamos que meternos, pero no queríamos ir hacia el fuego, así que él encontró un lugar que estaba cerca del río para que yo pudiera quedarme donde mi mamá me dijo.
—Hicieron un gran trabajo manteniéndose a salvo, eso fue muy valiente. ¿Cuándo encontraron a las niñas?
—Mmm, creo que fue después de que paró la lluvia. Fuimos a buscar a nuestras mamás y Peyton estaba caminando por ahí, llorando, diciendo que todos los grandes se habían ido. Y Trinity estaba escondida debajo de un tractor grandote que estaba junto al granero. Buscamos por días y días, pero no había grandes, así que Landon dijo que teníamos que irnos a otro lado.
—¡Es increíble! Me alegra mucho que hayan salido de eso. Trabajaron como un equipo, como lo hacen nuestros guerreros. Entonces, Gabriel, ¿crees que a Trinity le gustaría salir? ¿Podrías hablar con ella por mí? Como todos mis amigos están ayudando a los tuyos, va a dar menos miedo.
Se encogió de hombros.
—Voy a intentar.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Luna no deseada por el Alfa
cuando nuevos capítulos? no puede terminar así, o si??...