Greta
Mientras caminaba por el pasillo, escuché a Landon y a Ryker. —Sí, no sabemos exactamente qué pasó. El fuego era demasiado grande y todos corrían de un lado a otro. Peyton y yo estábamos en el entrenamiento y alguien entró gritando “FUEGO”, y entonces todos los niños se volvieron locos. Peyton y yo salimos corriendo juntos, porque somos vecinos, pero el viento era muy fuerte y había chispas por todas partes. Me quemé el brazo y ella me dijo que ya no podíamos seguir buscando. Ya te contamos cómo encontramos a Gabriel y a Trinity. ¿Crees que nuestros padres siguen vivos? —Al final de la pregunta percibí al niño pequeño que en realidad era, escondido detrás de tanta valentía.
—Eso espero, amigo. Pero ahora estás aquí y puedes quedarte todo el tiempo que quieras. En la mañana voy a poner a mis hombres a investigar la situación de tu manada, ahora que tenemos una idea de lo que pasó. Hiciste un gran trabajo protegiéndolos. Tus padres y tu Alfa van a estar muy orgullosos.
—Hablando de los pequeños. —Entré a la habitación de Bennet, donde estaban sentados sobre la cama. Ambos voltearon a verme y vi cómo a Landon se le volvía a poner la máscara. Me dio tristeza, pero al menos se la había quitado frente a Ryker—. Los tengo en la habitación de Finn y la mía. ¿Quieres quedarte ahí también o prefieres tu propia cama para dormir?
—¿¡Puedo tener la mía!? —preguntó emocionado.
—Claro que sí, amigo. —Ryker le dio una palmada en el hombro—. Bennet salió a hacer patrullas esta noche. Cuando regrese, se va a tirar a dormir a tu lado, si no te molesta.
—¡Sí! —Se volvió hacia los dos, con la alegría desbordándosele.
—Entonces vamos a arroparte. —Me reí—. Después necesito ir a ver a Peyton. —Landon me dio un abrazo enorme que me derritió el corazón, y chocó puños con Ryker. Se quedó dormido antes de que saliéramos de la habitación. Cerré la puerta con cuidado y miré a mi mejor amigo—. Estos pobres niños, y niños como Finn. Ninguno de ellos debería haber tenido que pasar por nada de esto.
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—Lo sé. —Me dio una palmada en la espalda—. Y no tienes que preocuparte por Peyton. Está en servicio de Luna. Al parecer su mamá es sanadora de maternidad, y de tal palo, tal astilla. De hecho dijo que Kennedy está, y cito textualmente, “casi lista”.
Me detuve en seco. —¿¡Cómo sabe eso!?

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