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La Luna no deseada por el Alfa romance Capítulo 477

Ben

Sabía que no era yo el que tenía magia y, francamente, ya estaba harto de eso. Pero habría sido lindo resultar útil, tener algún tipo de habilidad mágica en ese momento. Jax, Dev y yo llevábamos muchísimo tiempo dando vueltas de un lado a otro.

Alcanzaba a ver a Elara y a Eliza. Estaban a apenas unos metros de nosotros, pero nos separaba una barrera: ellas de un lado y nosotros del otro. No lográbamos llamar su atención y, después de gesticular demasiado, los tres recorrimos juntos el largo de la barrera, solo para detenernos en el borde de la barrera de la Fisura. Copyright ©️ 2025 Miss L Writes and Ember Mantel Productions.

No podíamos irnos a buscar ayuda. Así no le servíamos de nada a Elara. Mirar era una tortura. Veía a ambas mujeres bañadas en una luz dorada y brumosa. No sabía si los muchachos veían lo mismo; no podíamos hablar entre nosotros, carajo. Presioné las manos contra la barrera de magia que me mantenía lejos de mi compañera. El frío que sentí en la punta de los dedos me trepó por los brazos y me hizo más lentas la respiración y la angustia.

—Sé que estás tratando de ayudarme, pero lo mejor para mí en este momento sería tener contacto con mi compañera y con mi lobo. —La energía me resultaba familiar de algún modo. Aunque nunca había tenido contacto con la magia, así que no sabía qué era en realidad esa sensación. Podía ser Eliza haciendo de las suyas. ¡Ay! Pegué un salto y miré alrededor. No había nadie más cerca de mí. Jax y Dev seguían recorriendo el resto del largo de la barrera.

—¡¿Me acabas de pellizcar el brazo?! —Por primera vez miré la barrera de verdad y juro que la vi destellar. —¿Me acabas de guiñar el ojo, después de pellizcarme? —Genial, ahora tenía un ser mágico sin cuerpo y con un sentido del humor retorcido. —¿Puedes hablarme? ¿Puedes hacer posible que hable con Jax y con Dev? ¿Con mi lobo? ¿Con alguien? ¿Qué se supone que debemos hacer? Me tuviste clavado en el suelo atormentando mi cerebro con imágenes sin sentido. Me dejaste ir con mi compañera dos segundos y luego me pusiste aquí. ¿Qué sentido tiene todo esto?

Estrellé los puños contra la barrera traslúcida. Una mano invisible me agarró del mentón y me lo giró para que mirara a mi compañera. Mi hermosa compañera caminaba hacia la persona que amenazaba a nuestra manada, con chispas rosadas que saltaban perezosas de sus dedos.

La observé maravillado hasta que me arrojaron a un lado y un destello blanco y brillante me cegó. Sentía la cabeza entera como debajo del agua. No podía respirar, no podía escuchar nada y el único color que registraban mis ojos era un blanco brumoso.

Entonces todo me golpeó de una sola vez. Mis pulmones jalaron una bocanada de aire; los gritos sonaban por todas partes. Tenía el cuerpo entumecido, lento y aturdido.

—¡Ben! Mírame. ¡Oye! —Varias palmadas en la cara me ayudaron a enfocar a Jax. —Carajo, qué alegría poder hablar contigo. ¿Estás herido? —Empezó a palparme los brazos y a revisarme. Yo todavía no me movía bien.

—¿Qué diablos fue lo que nos sacó volando? —Le agarré la muñeca y me apoyé en él para incorporarme a una posición sentada, tambaleante.

—Juliette, creo. —Miré alrededor y había lobos y brujas por todos lados—. No la veo. ¿Dónde está Jason?

Me terminó de poner de pie, me dio vuelta y señaló.

—Haciendo lo mismo que nosotros hace unos minutos, pero ahora podemos hablar entre nosotros.

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