Tenía la esperanza de hablar con ella después de la cena de ese día, pero no creía que ni yo ni mi lobo pudiéramos manejarlo. Teníamos muchísimas preguntas, pero nuestras emociones estaban a flor de piel y no creía que fuéramos capaces de decirlas de una forma que nos dieran respuestas.
Así que dejé que Bennet se mantuviera cerca de ella, tal como lo había hecho desde que había llegado a nuestra manada, y yo me quedé fuera de su vista. Danny también había estado al pendiente de ella, pero afortunadamente se dio cuenta de mi humor y no había intentado provocarme para que me acercara o le hablara.
Josh parecía creer que necesitaba niñera y no se había separado de mi lado en toda la noche. Me relajé un poco al ver que Kennedy se despedía de todos y subía las escaleras acompañada únicamente por Bennet.
—Avísame si pasa algo. Sigo sin entender qué fue lo que la hizo gritar anoche.
Le hablé por el enlace mental a Bennet, quien había estado cargando con un ligero fastidio hacia mí durante todo aquel día. Tenía sentido; él le era fiel a su Luna y su Luna en ese momento estaba furiosa conmigo y con el mundo en general.
—Ajá.
Fue lo único que me respondió al principio.
—¿Vas a seguir evitándola o por fin vas a tener los pantalones para hablar con tu compañera en lo que queda de este siglo?
—¡Para empezar, no me jodas! ¿Con quién crees que estás hablando? Podrás ser mi amigo, pero no olvides que sigo siendo tu Alfa.

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