Ryker
Al menos ya estaba hablando con Bennet. Parecía que habían llegado a algún tipo de acuerdo y aquello sería útil para entender cómo hacer que cooperara. Sin embargo, verla mirar las marcas de la manada en las manos de Rayna y Jeremiah con tanta nostalgia y el corazón roto me dolió. Se me revolvió el estómago al ver su expresión.
Ignoró las marcas de compañero; lo único que ella quería era ser parte de la manada. También noté la reacción de Jeremiah ante su rechazo. No sabía qué habría hecho yo si Rayna me hubiera hecho eso. Había sido todo para mí desde el día en que nació y sabía que Jeremiah sentía lo mismo por Kennedy.
Pero debía de haber una razón por la cual nunca la habían integrado oficialmente. Había sido parte de aquel lugar toda su vida y había vivido allí de forma permanente los últimos tres años. Nunca me explicaron bien por qué la habían dejado fuera y los eventos recientes no habían dado espacio para esa plática. Jeremiah dijo que le tocaba contar esa historia.
No había forma de que le preguntara sobre eso en ese momento; estaba demasiado alterada y no razonaba. Reprendió a Bennet por todo lo que él había hecho por ella desde que llegó. No podía dejar que sus emociones se descontrolaran de esa manera. Ninguna Luna se comportaba así. Era solo otra razón, en una larga lista, por la que no entendía por qué la Diosa de la Luna la había elegido como mi compañera.
—¿Te vas a quedar ahí parado viendo la pared toda la noche? —Al menos su actitud hacia mí era predecible.
—Bueno, no pienso dormir en el sillón después de lo que le dijiste a Bennet.
—¿Me estabas espiando?
—Soy un Alfa, ¿recuerdas? Seguía arriba, pero no hablas precisamente bajito —no pude evitar sonreír.
—Pues no me voy a mover ni voy a compartir nada, así que ya te amolaste, Alfa.
No debería haberme gustado para nada la forma en que me decía eso. Debería haberme molestado, no hacerme sentir aquel cosquilleo. Apreté los dientes.
—¿Y qué sugieres, corderito?
—Sabes lo estúpido que es ese apodo, ¿no? Implica que soy una presa y que te tengo miedo. No soy ninguna de las dos cosas.

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