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La Luna no deseada por el Alfa romance Capítulo 90

Kennedy

Debía de estar loca o de plano ya estaba perdiendo la cabeza. Después de haber dejado a Ryker y a Bennet parados como un par de idiotas afuera de la oficina, corrí a mi cuarto para cambiarme.

Mi intención era salir al bosque a correr como tanto quería, pero mientras me ponía otra ropa, decidí que aquello era demasiado predecible. Si iba a estar atrapada allí por un tiempo indefinido con un tirano al que solo le gustaba que se hiciera su voluntad, iba a ser lo más impredecible posible.

Me hice una cola de caballo y abrí un poquito la puerta para asegurarme de que nadie me estuviera espiando en el pasillo todavía. Cuando vi que el camino estaba despejado, salí y empecé a caminar rápido por un lado del corredor, tocando todo lo que podía para dejar mi olor marcado. Al pasar la escalera principal, regresé y repetí el camino un par de veces para que no pudieran saber hacia qué dirección me dirigía.

Luego fui hacia las escaleras secretas de Ryker. Tenía tiempo sin usarlas; su loción casi no se sentía mientras bajaba hacia la cocina. Una vez allí, me encargué de tocar tantas cosas como pude mientras le pedía a una Omega que me enseñara el gimnasio del sótano. A esas alturas, lo que ellos esperaban era que los desafiara y me escapara.

Se llevarían una sorpresa muy desagradable si creían que podían encerrarme en la casa y que me iba a portar como una subordinada obediente. Si mi único entretenimiento iba a ser causarles dolores de cabeza constantes, al menos iba a disfrutarlo y a ser lo más difícil de leer que pudiera.

Cuando llegamos, me quedé impresionada. Ryker no estaba bromeando; era un espacio impresionante con una gran cantidad de equipo. Evité las caminadoras por puro coraje, pero aproveché todo lo demás.

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