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La Luna no deseada por el Alfa romance Capítulo 98

—No he sido irresponsable. ¿Cómo te atreves? —Me puse de pie cuan larga era. Comparada con un hombre lobo no era mucho, pero aquello me hacía sentir mejor—. Siempre estoy acompañada de guerreros, solo salgo cuando ellos lo confirman contigo dos veces y solo para entrenar o para ver a los cachorros o correr. Que, por cierto, hoy fue la primera vez que corrí al aire libre desde que llegué. Cada movimiento que hago tiene tu aprobación. Me sorprende que no tenga que pedir permiso para ir al baño. Creo que merezco un premio por ser tan paciente y obediente. Solo voy a donde ellos me dejan.

—Después de hoy, eso va a cambiar

Gruñó, acercándose más. Podía sentir el calor que emanaba su cuerpo enorme y me invadió un escalofrío. ¡No! No podía fijarme en aquellas cosas.

—La cárcel no puede ser mucho peor. ¿Qué más demonios me puedes quitar?

Crucé los brazos con mucha curiosidad por saber cuál sería nuestra siguiente pelea. Su mirada recorrió mi cuerpo de arriba a abajo.

—No tienes permitido salir de la casa de la manada, para nada. No hasta que tengamos esta amenaza bajo control.

—¿Qué amenaza? Sigues diciendo amenaza como si significara algo, pero no explicas nada. Y deja de decirme que soy débil. —Tuve que aguantarme las ganas de darle un pisotón—. Soy una guerrera...

—Eres una humana a la que le enseñaron a pelear en una manada pequeña. No es lo mismo. Estás limitada a la casa de la manada hasta que yo diga lo contrario.

—¡No! ¡Claro que no! Quiero ir al entrenamiento y necesito ver a los cachorros. Son lo único bueno en toda esta porquería.

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