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La Mujer Que Nunca Fui (de Alut) romance Capítulo 310

Capítulo 310: Adultos irresponsables...

Lejos de aquel hospital, ajenos a todo lo que sucedía, Patrik y Lina llegaban a casa tras una larga jornada de trabajo.

—Aún no entiendo por qué, si la empresa está en problemas, dejaste salir temprano a Esteban.

Él debería estar igual o más comprometido con todo esto. —dijo Lina aventando las zapatillas apenas entrando al penthouse.

—¿Cansada? —preguntó Patrik al ver cómo la mujer iba quitándose la ropa.

—¡Por supuesto! Yo no logro comprender cómo es que luces tan relajado. Patrik, tú diriges la compañía, ¿acaso no hay algo que se pueda hacer para evitar todo lo que está ocurriendo?

—Adelina, tranquila, todo está bien; en esto siempre hay días buenos y otros no tanto. —dijo Patrik con una asombrosa calma.

Lina no podía dar crédito a la pasividad con la que su flamante pareja estaba llevando las cosas.

Hoy había tenido un largo día lleno de discusiones, contratos cancelados y muchas, pero muchas pérdidas millonarias.

Ella no lo compartía, pero en algún momento estaba llegando a dudar de las capacidades de su pareja; tal vez Patrik era muy bueno con los números, pero no era bueno para dirigir un conglomerado tan grande como el Montemayor y no era que dudara de sus capacidades, pero últimamente a la compañía no le estaba yendo nada bien.

—Patrik, ¿no temes que el señor Montemayor llegue y quiera tomarla en contra tuya por no dirigir esto de otra manera?

El semblante de Patrik cambió drásticamente y dijo:

—Ese hombre... ¿Qué tendría que venir a decirme? Él se largó y poco le importó en manos de quién dejaba su legado familiar. Yo he hecho todo lo posible por no dejar caer lo que queda, pero debe ser consciente de que todo esto, todo este maldito desastre, lo inició su propio hijo.

—Patrik...

—¡Tranquila, mi vida! Todo estará bien... —dijo Patrik comenzando a subir escaleras arriba hacia la habitación.

Patrik sabía que todo estaba saliendo a pedir de boca; para cuando el gran Dante Montemayir quisiera reaccionar, ya sería demasiado tarde.

Este hombre prácticamente había ido enterrando contratos pequeños poco a poсo; había comenzado de abajo hacia arriba. Los insignificantes no habían sido problema, nadie los vio; luego los pequeños se volvieron insignificantes, lo cual comenzó con una cadenita que nadie había visto venir.

Al menos no, hasta hace un mes, cuando los pequeños ya no eran precisamente pequeños, eran enormes cuentas que nadie había visto venir.

—Patrik, ¿Cómo es que luces tan tranquilo?

—Adelina, ya, por favor, deja los temas de la oficina ahí; ahora estamos en casa, aquí solo quiero a mi mujer, la que escucha, con la que puedo platicar, por favor... Dejemos los temas del trabajo allá, ¿ok?

Adelina entendió, miró el rostro conflictuado de Patrik y sonrió; luego ella misma se envolvió en su cuerpo y sonrió.

—¡Tienes razón! Llevamos horas en la oficina y, la verdad, lo único que quiero es algo en el estómago y dormir a tu lado.

—¡Gracias, mi vida! —dijo Patrik mientras acariciaba con ternura su cabello.

Lina se sentía extrañamente bien; él poco a poco iba dejando de llamarla Adelina y comenzaba a llamarla con nombres cariñosos como mi vida, mi cielo o cariño. Eran breves momentos, pero sabía que cuando lo hacía, era porque de verdad lo sentía.

—Patrik, ¿te puedo preguntar algo?

—¿Qué sucede? —dijo Patrik sabiendo que esa pregunta no le iba a gustar.

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