Entrar Via

La Mujer Que Nunca Fui (de Alut) romance Capítulo 312

Capítulo 312: Edimburgo...

En Pitlochry, Escocia, Florencia miraba cómo el atardecer se iba terminando y la oscuridad de la noche comenzaba a cubrir las bellas calles de aquel lugar.

—¿En qué piensa, mi hermosa señora? — preguntó Yorgos con su acostumbrada elegancia.

—En mi país, Yorgos... En mi familia, en mi pasado, en mi hogar... —dijo Florencia con nostalgia.

—¿Acaso este bello lugar no es lo suficientemente bueno para que usted no piense en ello? —dijo el hombre acercándose lentamente a la bella mujer.

—Yorgos... Este lugar es hermoso, no lo voy a negar, pero no puedo evitar pensar en que...

¡Extraño a mi país! Vaya, fue toda una vida ahí; extraño la comida, extraño a mi gente, mis nietas; incluso, me atrevo a decir que extraño hasta a mis hijos, los cuales ni por equivocación se ve que se acuerden de mí.

—Oiga, mi bella señora... Cuéntame, ¿Cómo es que terminaste metida en tantos líos? ¿Cómo una mujer tan bella como usted terminó enredada con un demonio como Dante Montemayor?

—¡Ay, Yorgos...! Esa, esa será una historia para otra noche. —dijo Florencia caminando hacia el patio de aquella mona casita que hoy día era suya.

—A mí me gustaría conocer esa parte de ti. Digo, sé que debo protegerte; tu sobrino me encargó fehacientemente que lo hiciera, pero aún no logro comprender todo lo que tuvo que suceder para que una mujer tan bella como tú terminara con alguien como él.

Yorgos Drakon podría ser todo un casanova; tenía todo lo que una mujer de mediana edad pudiera querer: un físico envidiable, una plática inteligente, era amable, educado y, sobre todo, era un buen protector, pero si tenía que aplicar todo esto para atraer la atención de Florencia, todo le salía de manera contraria.

Florencia Lovato no era como las demás, no era una divorciada hambrienta de aventuras y sexo que no había tenido en mucho tiempo, tampoco era una viuda en búsqueda de una nueva pareja que la mantuviera. Florencia era una jovencita de 16 años que se había quedado atrapada en el cuerpo de una mujer adulta.

Todo ello lo había podido ir constatando con cada mes que compartían juntos, con cada lugar que ella conocía y con cada cosa que ella poсo a poco iba contándole.

—¿Sabes qué, Yorgos? —preguntó Florencia mirando hacia el cielo con cierta nostalgia.

—¿Qué sucede, hermosa señora?

—Se me antoja tomar un poco de café aquí en el jardín; pondré un poco. ¿Me acompañarías a tomar un poco de café con pan? —preguntó Florencia con suavidad.

Aquella pregunta no se debía ni hacer. Yorgos jamás le negaría algo y no era porque Efraín se la hubiera encargado, ni mucho menos era porque todo dependiera de que ella estuviera feliz; no, esto era algo más, el hombre realmente estaba interesado en esa bella mujer con alma y corazón de niña.

—¡Claro que sí, mi bella señora! No debes pedírmelo dos veces...

Florencia sonrió cálidamente y dijo:

—Entonces, enseguida vuelvo, traeré un poco de pan con mermelada y queso.

Yorgos no podía creer cómo aquella mujer de 5

años podía estar sola. Su belleza era cautivadora, la paz y tranquilidad que solía transmitir era arrolladora, su plática, sus sueños, sus deseos; cualquier maldito hombre con cerebro le regalaría el mundo. ¿Cómo un hombre como Dante Montemayor podía haberse quedado con un premio de ese tipo y no valorarlo por años?

Esa historia era algo que Florencia guardaba con mucho recelo; tal vez nadie nunca sabría cómo era que a sus 16 años salió embarazada de Esteban y de ahí la vida de ella y de su familia cambiaría para siempre.

Capítulo 312: Edimburgo… 1

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Mujer Que Nunca Fui (de Alut)