Benjamín alzó la vista y le sostuvo la mirada.
—Cuando tomaron todas estas decisiones, ¿pensaron en Jose?
Pero Andrés le respondió:
—Ya le di sus acciones a Jose, ¿de qué más puede quejarse?
Hizo una breve pausa antes de añadir:
—Además, no olvides que Magda te salvó la vida en el pasado. Benjamín, debes ser agradecido.
La sala de descanso quedó en absoluto silencio, el aroma a café llenaba el ambiente, pero la atmósfera se volvió sumamente tensa.
Tras un largo rato, Benjamín por fin habló:
—Puedes darle las acciones del Grupo León, pero si ella las rechaza, no la puedes obligar. A fin de cuentas, ella tiene muy claro qué le importa más, si las acciones o Alberto, y estoy seguro de que tú también lo tienes muy claro, ¿verdad?
El semblante de Andrés se ensombreció por completo.
Por fin se daba cuenta de qué estaba usando Benjamín para chantajear a Magdalena.
¡Alberto era la vida entera de Magdalena!
—Benjamín, haciendo estas cosas, ¿tienes cara para ver a Magda? ¡Recuerda que ella te salvó la vida! —reclamó Andrés, hirviendo del coraje.
—Eso es algo que yo debo considerar —repuso Benjamín con un tono extremadamente sereno—. Estás tan ansioso, parece como si ella también te hubiera salvado a ti.
—¡Tú...! —se quedó sin palabras, con el rostro descompuesto por el coraje, se puso de pie bruscamente y se fue de inmediato.
Pensaba que Benjamín ayudaría a Magdalena por gratitud, pero nunca imaginó que él no jugaba bajo las reglas de nadie.
¿Qué estaba planeando realmente?
Parecía tratar muy bien a Magdalena.
Pero a la vez no tanto.
¡De verdad que no podía descifrarlo!
Benjamín siguió bebiendo su café con tranquilidad. Al rato se levantó y salió. Su secretario, Valentín, lo esperaba afuera.
—Director Gutiérrez, ¿regresamos a la empresa?
Mientras caminaban hacia la salida, Benjamín le ordenó:
—Averigua cuál fue el verdadero motivo por el que la familia León adoptó a Magdalena.
—Enseguida.

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