¿El hijo mayor de la familia Fuentes?
¿El que dio el discurso en el escenario hace un rato?
La expresión de Josefina se quedó en blanco por un instante; había estado tan afectada por todo aquel caos que ni siquiera recordaba su rostro.
—Hola, me llamo Josefina.
Reaccionó rápidamente y extendió la mano con cierta incomodidad.
Manuel le estrechó la mano con suavidad y la retiró con educación. Levantó un poco las cejas y dijo:
—Pensé que yo era el protagonista de la cena de esta noche. ¿De verdad hay alguien que no me conoce?
Josefina se sintió aún más avergonzada, deseando que la tierra se la tragara.
—Perdón, yo...
—Señorita León, de verdad, muchas gracias —dijo Manuel poniéndose de pie. Sus ojos, detrás de los lentes, la miraban con suma seriedad—. De no ser por usted, probablemente habría muerto aquí en silencio.
Josefina se sobresaltó un poco.
—No... no es para tanto. Tarde o temprano alguien habría notado su ausencia y se habría preocupado.
—Tal vez —respondió Manuel, sacando su tarjeta de presentación—. Señorita León, si necesita cualquier cosa, no dude en contactarme.
El hecho de que ella apareciera justo a tiempo para ayudarlo significaba que le debía un favor enorme.
Josefina sostuvo la tarjeta entre sus delgados dedos, bajó la mirada por un momento, lo pensó bien y de pronto dijo:
—De hecho, hay algo en lo que me podría ayudar ahora mismo.
Manuel asintió.
—Claro, dígame.
Josefina le explicó entonces su intención de establecer una colaboración comercial con el Grupo Fuentes.
Manuel asintió con la cabeza, miró a Bruno y le ordenó:
—Dale seguimiento a esto. Selecciona un proyecto adecuado para colaborar con el Grupo León.
—Enseguida, director Fuentes —respondió Bruno.
Josefina se quedó boquiabierta. ¡Pensó que al menos lo iba a considerar un poco más!
Dudó un momento antes de preguntar:
—¿No... no lo va a pensar con más calma?
Manuel simplemente sonrió y negó con la cabeza.
—No hace falta. Confío plenamente en la persona que me salvó la vida.
Por un instante, Josefina no supo qué hacer ni qué decir.
—Subió al segundo piso buscando una oportunidad de negocio con el Grupo Fuentes, ¿cierto? Ya que logró su objetivo, me preguntaba si tendría algo de tiempo ahora. Me gustaría invitarla a cenar. —Manuel la miraba con amabilidad al hacerle la invitación.
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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Noche que Dejé de Esperarte
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