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La Noche que Dejé de Esperarte romance Capítulo 175

Beatriz frunció el ceño de inmediato.

—¿Con quién está platicando mi hermano?

El asistente le lanzó una mirada instintiva a Benjamín antes de responder:

—Es... la señora Gutiérrez.

Beatriz se quedó pasmada, bastante confundida.

¿De cuándo acá su hermano conocía a Josefina?

Magdalena, que alcanzó a escuchar, miró a Benjamín de inmediato, forzó una sonrisa y comentó:

—Benjamín, hay que reconocerle el mérito a Josefina. Resulta que conoció al director Fuentes antes que nosotros.

Desde que entró a la sala, la expresión de Benjamín se había mantenido fría y distante, pero al escuchar aquel comentario, su semblante se endureció de golpe.

Se levantó de manera brusca, dio media vuelta y salió de la zona privada.

—¡Benjamín...!

Magdalena salió corriendo tras él.

Beatriz también se puso de pie para seguirlos; la pura curiosidad la mataba y tenía que ver qué estaba pasando.

Sin embargo, cuando salieron a buscar, ya no había rastro de ellos en la terraza.

Bruno, que estaba de pie cerca de ahí, al ver a Beatriz se le acercó y le informó:

—Señorita, el director Fuentes me pidió que le avisara que él ya se retiró. Me indicó que usted puede quedarse a cargo del resto del evento.

Beatriz frunció el ceño.

—¿A dónde se fue mi hermano?

—No lo sé —respondió Bruno.

Beatriz arrugó la cara. ¡¿Cómo era posible que no lo supiera?! ¡Era el mismísimo asistente de Manuel!

Era más que evidente que Manuel le había ordenado guardar silencio.

Beatriz esbozó una leve sonrisa.

—Está bien, ya me quedó claro. Puedes seguir con tu trabajo.

—Con permiso.

Beatriz volteó a ver a Benjamín y le ofreció:

—Director Gutiérrez, ¿no quería platicar hace rato sobre una colaboración con el Grupo Fuentes? Podemos revisarlo juntos.

Le sudaban las manos por los nervios. ¡Siempre había soñado con hacer negocios con Benjamín y tenerlo así de cerca!

Benjamín ni siquiera se molestó en mirarla; sacó su celular, marcó un número y exigió:

—Quítate.

Benjamín no tuvo ni la más mínima consideración con esa mujer que se había atrevido a presentarse en la casa de Josefina. Su tono fue tajante y aterrador.

Cecilia se encogió de miedo, pero al recordar las instrucciones de Teresa, reunió valor para insistir:

—Director Gutiérrez, de verdad es la señora Teresa quien lo está buscando. Por favor, acompáñeme un momento.

La impaciencia brilló en la mirada oscura y profunda de Benjamín.

—¿Te vas a quitar o hago que te saquen de aquí a patadas?

Cecilia se aterrorizó y se hizo a un lado de inmediato.

Benjamín se alejó a zancadas, dejando a su paso una estela de tensión.

Cecilia se quedó pálida. De pronto, sus convicciones empezaron a tambalearse.

Un hombre tan impredecible y voluble realmente le daba miedo.

Regresó con Teresa y, aún pálida, le relató lo que acababa de suceder.

Al escucharla, Teresa frunció el ceño con disgusto.

Sacó su celular y marcó el número de Benjamín.

Sin embargo, la llamada no conectó; él se la rechazó de inmediato.

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