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La Noche que Dejé de Esperarte romance Capítulo 488

Josefina acariciaba el suave pelaje de Lucky, con un rostro desprovisto de emociones. "De ahora en adelante, lo que hagan no me importa en lo absoluto."

Silvia asintió con entusiasmo. "¡Exacto! Mientras menos escoria veamos, mejor. ¡Nosotras tenemos un futuro brillante y hermoso por delante!"

Ella siempre contagiaba esa energía inagotable.

Josefina cambió de tema. "¿Y tú qué tal estos días? ¿Tu mamá te sigue presionando con las citas a ciegas?"

"¡Ay, ni me lo menciones que me hierve la sangre!", exclamó Silvia, inflando las mejillas de frustración. "¡Ese idiota de Cristóbal quién sabe qué mosca le picó! ¡Fue y le dijo a mi familia que estamos saliendo! Y para rematar, mis papás se lo creyeron todo. Ahora se la pasan insistiendo en que lo invite a cenar a la casa, y me sermonean diciendo que me comporte, que deje los berrinches... y hasta me soltaron que es una bendición que él se haya fijado en mí. ¡Que debo atesorar esta relación! ¡Pura basura!"

Josefina se quedó perpleja. "¿Por... por qué dijo eso? ¿Será que de verdad le gustas?"

"Él dice que no le gusto, que solo lo hizo para serme de escudo contra los ataques de mis papás, ya que no paraban de armarme citas con puros tipos raros." Silvia hizo una mueca de extrañeza y fastidio.

"Pero ahora estoy más estresada que antes. Sí, ya no me mandan a citas a ciegas, pero mis papás no dejan de insistir con que lo lleve a comer. ¡Y no tengo nada que ver con él! ¡Todo es culpa suya y resulta que ahora yo soy la que carga con el problema!"

Silvia tenía el ceño fruncido por la desesperación. Justo cuando terminó de hablar, sonó su celular. Lo levantó, miró la pantalla, lo soltó en la mesa, contestó y puso el altavoz.

"Silvia, mi amor, ¿dónde andas?"

La voz alegre de su madre resonó en la sala.

Silvia contestó, arrastrando las palabras con fastidio: "En la casa."

Su mamá de inmediato la regañó suavemente. "¿Cómo que en la casa? ¡Deberías estar en una cita con Cristóbal! Para que una relación funcione, tienen que verse seguido, pasar tiempo juntos. Escucha bien a tu madre: ni se te ocurra andar con tus cambios de humor y pelear por tonterías con él, ¿me oíste? Si dejas escapar a un muchacho tan bueno como Cristóbal, me voy a enojar muchísimo contigo."

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