Yvaine.
Desde que nacieron los mellizos mi vida es un sube y baja de sensaciones, gracias a dios, el embarazo fue muy bien, me puse de parto al octavo mes. Le puse a mis hijos el nombre de mis padres, a la niña la puse Aila y a mi hijo le puse Roy, pero como quería dejar algo de su padre en ellos, ya que sin su muy estimable colaboración no hubiera tenido a mis tesoros, y como no podía ponerles su apellido, decidí poner a mi hija también el nombre de la madre de Norman y a mi hijo el nombre de su padre.
Como yo, Norman Miller había perdido a sus padres cuando era un niño, en un ataque terrorista en un viaje a que hicieron al extranjero.
Estuve investigando, y sus padres se llamaban Caroline y William.
Por ello mis bebes fueron registrados con los nombres Roy William Stewart y Aila Caroline Stewart, me prometí, que, si cuando mis hijos fueran mayores y deseaban conocer a su padre, me pondría en contacto con él, aunque después de un año sin saber de mi primer y único amante, llegué a pensar que ya me había olvidado. En cuanto a la promesa o el trato que quería que yo cumpliera, sólo lo hizo por compromiso, porque se sentía culpable por arrebatarme la virginidad. En realidad, no me la arrebato, yo le obligue a arrancármela.
Por eso creo que no volví a saber de él, si volvió a buscarme y se enteró que estaba embarazada, seguro que los rumores de que me acuesto con cualquiera lo habrá disuadió. Mi desaparición debe haberle dado aliviado.
No sé porque aún sigo pensando en él, quizás es porque al ver a sus hijos crecer, más lo tengo presente, o quizás porque esa noche que pase en sus brazos, me dejaron marcada.
Miré a mis hijos y sonreí, salvo el color de los ojos, que son verdes como los míos, ambos se parecían a su padre, ambos eran morenos, Aila era delicada, de piel blanca y pelo negro, más pequeña que su hermano, Roy en cambio, también de pelo negro, es más grande, para solo tener 3 meses, ambos son muy espabilados, aunque Aila es más llorona y mimosa y Roy es más tranquilo, aunque más exigente cuando quiere algo, sobre todo a la hora de saciar sus necesidades, me recuerda mucho al hombre que me roba los sueños.
Esta mañana me dirigía a dejar los bebes en la guardería cuando recibí la llamada de una de mis vecinas en Nueva York.
-” Yvaine, lo siento mi niña, no pudimos hacer nada, se han presentado unos agentes del gobierno, pidiendo que la dueña de la casa se presente, ya que va a ser expropiada, quieren construir en la zona un centro cultural y han expropiado muchas viviendas.”- sentí que me desmayaba la casa que me dejaron mis padres, ¿me la quiere quitar el gobierno? -” Tienes que presentarte en dos días en las oficinas del ayuntamiento o procederán a ejecutar expropiación.”-
Sin dilación llamé a la empresa y pedí días libres a cuenta de mis vacaciones, la empresa se había portado muy bien conmigo, incluso no me echaron cuando supieron que estaba embarazada, así que no me extraño que me dieran una semana a cargó de mis vacaciones.
Reservé los billetes de los tres, y pedí permiso al pediatra para volar con ellos, tras revisarlos me dijo que no había problemas. Tenía tanta prisa que ni me di cuenta que había utilizado el nombre de los bebes y el mío real para comprar los billetes, este despiste desembocaría en otra sorpresa, que me encontré al llegar al aeropuerto Internacional La Guardia, en Nueva York.
Norman.
Me encontraba, en la reunión de una Junta ejecutiva, cuando Jason entró, y se dirigió hacia mí con una Tablet en las manos.
-” Los han encontrado, se dirigen a Nueva York”- me susurro, entregándome la Tablet, donde había una foto de mi mujer, junto a dos bebes.
Sentí como una emoción me embargaba, mi corazón me comenzó a latir acelerado, la tensión de lo que acababa de descubrir, se reflejó
en mi mandíbula. ¡No tengo solo un hijo!, era padre de mellizos, para ser precisos era padre de dos bebes, un niño y una niña de tres meses de edad.
Al pasar la página en la tablet, para ver toda la información que contenía, descubrí los billetes donde se encontraban sus nombres. Mi corazón dio un vuelco, Yvaine había pensado en mí, a la hora de poner los nombres a nuestros hijos, ya que ambos llevaban los nombres de sus cuatro abuelos fallecidos. Gracias a la información que había recabado de Yvaine sabía que era huérfana, y hasta descubrí el nombre de sus padres.
Sentí que la emoción me embargaba, al pensar que ella también se había molestado en descubrir información sobre mí, y había tenido el detalle de buscar los nombres de los abuelos paternos de los bebes, aunque en cuanto a los apellidos de mis hijos no estaba conforme, ya que sólo tenían los apellidos de la madre, eso era algo que pensaba solucionar hoy mismo si era posible, al igual que añadirme a mí como padre en sus certificados de nacimiento, y en cuanto pudiera, tras nuestro matrimonio, los cuatro tendríamos el mismo apellido, en breve Yvaine Stewart seria Yvaine Miller, y eso era algo que no iba a cambiar.
Me levanté bruscamente y sin mirar a nadie, corté la reunión, le hice un gesto a Jason para que se encargará y salí por la puerta, con paso decidido. Pude oír las últimas palabras de Jason, y me siguió a continuación.
-” La reunión queda cancelada”- les dijo.Nos pusimos en un tiempo récord en el Aeropuerto Internacional de La Guardia, y gracias a mis influencias, nos dejaron una sala VIP donde podíamos observar todas las llegadas que venían desde Los Ángeles. Yvaine.
No entendía lo que pasaba, tenía que llegar casa lo antes posible, Roy estaba muy inquieto, tenía hambre, y debía darle el pecho lo antes posible, o estallaría en un berrinche en cualquier momento, y eso era algo poco recomendable de ver.
Aila estaba expectante para ver en qué momento podía meter basa, ya que no ser el centro de atención era algo que no podía soportar, así que se uniría al cabreo de su hermano. Intente decírselo a los policías, pero lo único que me decían era que los siguiera.
Cuando estábamos llegando a una sala, decididamente, ya estaba harta de que no me dijeran nada. Roy no estaba dispuesto a aguatar más, y Aila se le iba a unir en cualquier momento.
-” ¡O me dicen ya donde vamos, o no me muevo!, Tengo que darle de comer a mi hijo, y si no quieren ver mis pechos más vale que se giren, y luego me detienen por escándalo público,
porque mi hijo tiene que comer ¡Ya!”- les dije mirándolos enfadada.
-” Eso no será necesario Alicia, nuestro hijo va a comer ahora mismo, yo te ayudare a saciarlos, el resto de personas sobran, no quiero que nadie vea algo que me pertenece sólo a mí y a mis hijos”- esa voz me paralizó y me trajo recuerdos, miré hacia el lugar donde procedía y sentí como si los infiernos se hubieran desatados y yo estuviera en medio del fuego,estaba en blanco, y no reaccionaba, él en cambio, mando a salir a todos de la sala, cogió a sus dos hijos del carrito de bebe, uno en cada brazo, y su cara reflejaba todo el amor del mundo mientras se presentaba a elloa ellos.
-” Hola, mis herederos, soy su papá, y desde hoy pasáis a ser el capital más importante de mi vida y de todo el Holding Miller, junto a vuestra madre”- le dijo besándoles la cabeza, su voz expresaba emoción, algo que no cuadraba con lo que sabia del gran CEO de Holding Miller, pero las sorpresas no acabaron ahí, acto seguido, esos dos gamberros, lo miraron tranquilos y curiosos, hasta que finalmente Aila sonrió a su padre y este cayo cautivado con la sonrisa de esa sirena.

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