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La novia Rechazada romance Capítulo 6

Alexander, ¿qué crees que estás haciendo? ¡Suéltame, me estás lastimando! —le grité, pero él me ignoró y me presionó aún más contra la puerta.

—Ahora veo que es verdad todo lo que dice Arlette… No eres más que una puta. —Su voz estaba cargada de rabia.

Lo empujé con todas mis fuerzas.

—¡Estás loco, Alexander! ¡Has enloquecido! —le espeté, intentando evadir su imponente figura, pero fue inútil. Volvió a sujetarme con fuerza por el brazo.

—Dime, Aslin, ¿ese hombre que vino a traerte es uno de tus muchos amantes? —Su voz goteaba veneno—. ¿De verdad te has vuelto tan despreciable?

Me sacudí de su agarre y lo enfrenté.

—¿Y si así fuera, qué? ¿Qué te importa, Alexander? —espeté, sintiendo la rabia ardiendo en mi pecho—. ¿No fuiste tú quien dijo que este matrimonio era solo una farsa ante los demás, que no tenía significado alguno? Puedo hacer lo que quiera con mi vida, no tienes derecho a cuestionarme.

—¡Por supuesto que tengo derecho! —rugió—. Soy tu marido, Aslin. Eres mi esposa…

—¡Esposa! No me hagas reír, Alexander. Se te olvida algo… —le sostuve la mirada con furia—. Durante años te has acostado con la puta de mi hermana.

Vi cómo su rostro se endureció y sus ojos se tornaron aún más oscuros.

—De Arlette no vuelvas a hablar así… o no te aseguro que pueda controlarme.

Su amenaza no me sorprendió. Siempre había dejado claro que Arlette era su mayor tesoro. Una lágrima traicionera rodó por mi mejilla, pero no me permití derrumbarme. Me giré y corrí escaleras arriba, sintiendo los pasos de Alexander tras de mí. Entré en la habitación e intenté cerrar la puerta, pero él la empujó con fuerza y entró, cerrándola tras él.

—Aún no hemos terminado. —Su voz era un gruñido—. Me dirás quién es ese hombre, Aslin. No permitiré que me avergüences. Te dejé muy claro que debías comportarte mientras dure este matrimonio.

—Si eso es lo que quieres saber, es mi jefe. Me trajo porque no encontré un taxi con la lluvia. Si eso era todo, sal de mi habitación.

Mi furia era evidente, pero él solo rió con burla.

—¿Tu jefe? ¿En serio crees que voy a tragarme esa basura?

—Piensa lo que quieras, pero sal de mi habitación.

Su carcajada me heló la sangre.

—Voy a averiguarlo por mí mismo.

Se acercó con grandes zancadas y me sujetó con fuerza por el brazo.

—¿Qué haces, Alexander? ¡Suéltame, me duele! —suplicaba, pero él no me escuchó.

Con un movimiento brusco, empezó a rasgar mi ropa, dejándome expuesta ante su mirada oscura y llena de ira. Me tomó del cabello y me lanzó a la cama.

El pánico me invadió.

—¡Alexander, por favor, suéltame! ¡Te juro que no estaba con ningún hombre! No me hagas esto, por favor…

Pero él no parecía escucharme. Lo vi desabrochar su pantalón y cuando sentí su cuerpo encima del mío, la desesperación me consumió. Busqué a tientas en la mesita de noche y tomé la lámpara con todas mis fuerzas.

El golpe resonó en la habitación.

Alexander dejó escapar un gruñido ahogado y rodó fuera de la cama. La sangre empezó a brotar de su frente.

Me cubrí con una sábana y me alejé de él con el corazón martilleando en mi pecho.

Él se limpió la sangre con la mano y me miró con furia.

—Esto no ha terminado, Aslin.

Capitulo _6  Volverse una persona despreciable 1

Capitulo _6  Volverse una persona despreciable 2

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