Sosteniendo la tarjeta VIP de Sofía, Valentina se acercó al oído de su compañera y, con una sonrisa, le dijo:
—En realidad, mi cara y mi nariz... me las hizo mi madre cuando nací.
En el nacimiento...
¡Eso significaba que todo era natural!
La expresión en el rostro de Sofía cambió de inmediato, dando pisotones de rabia.
—¡Valentina, eres una mentirosa!
—Gracias por la tarjeta —dijo Valentina, despidiéndose con la mano, sin siquiera mirar atrás.
Al salir del canal, Valentina fue a un centro comercial a comprar ropa que fuera cómoda pero adecuada para una fiesta.
Cambió la minifalda que le recomendó la vendedora por unos pantalones de cuero ajustados que cubrían perfectamente los moretones de sus muslos. Los combinó con unas botas largas y un maquillaje que resaltaba su belleza de manera salvaje y atrevida.
Luego, condujo hasta el Club Eclipse, un exclusivo lugar donde los jóvenes de la élite de la ciudad iban a divertirse.
Al llegar a la entrada, tal como lo esperaba, el guardia de seguridad la detuvo.
Apoyando una mano en el volante, Valentina mostró la tarjeta negra.
—Vengo a la fiesta de cumpleaños del joven Campos.
Esa noche se celebraba el cumpleaños de Julián Campos, el hijo de la familia Campos.
Y se llevaba a cabo justamente en ese club.
La apariencia deslumbrante y a la moda de Valentina la hacía encajar perfectamente con el ambiente de la fiesta, pero lo más importante: esa tarjeta VIP era el pase de entrada absoluto.
El guardia le cedió el paso inmediatamente.
A medida que se adentraba en el lugar, la música se hacía más fuerte, casi ensordecedora.
Valentina tomó una copa que le ofreció un mesero, fingiendo beber, mientras su mirada buscaba entre los grupos de hombres y mujeres la silueta de Julián.
Julián Campos era famoso en Miramar por ser un cretino sin remedio. Su pelo teñido de rojo era inconfundible.
La llegada de una mujer despampanante al corazón de la fiesta llamó la atención de todos al instante.
Tanto hombres como mujeres giraban a mirarla.
Rara vez Valentina se arreglaba de esa manera.
Tenía un cuerpo escultural; cintura de avispa y curvas perfectas.

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