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La Otra Esposa de mi Marido romance Capítulo 109

Sin embargo, Isabella recapacitó. El premio gordo era tentador, pero ¿podría con él?

—Mejor… mejor quédeselas usted o déselas a su hijo. A mí me daría mucho miedo aceptarlas.

El viejo chasqueó la lengua.

—¿Tan poco temple tienes?

—La verdad es que no soy muy valiente, sobre todo cuando se trata de aceptar cosas que no son mías. Primero tendría que ver si tengo la cabeza para aguantar tanto.

—Bueno, ya hablaremos de eso después. Ahora, a comer.

Isabella ya se había comido varios trozos. Al ver que Jairo seguía con cara larga y sin tocar los cubiertos, se apresuró a servirle un par de pedazos.

—El señor te ha guisado a su querido Coco. No te pido que sonrías, pero por lo menos hazle el favor de probar un bocado.

Jairo la miró de reojo y apartó el plato.

«¿Tan enojado está?».

Isabella estaba a punto de intentar razonar con él de nuevo, cuando Iván sollozó.

—Es mi culpa. No debí engañarlo para que viniera a comer conmigo. Es que… es que me siento muy solo. Últimamente no puedo dormir, la comida no me sabe a nada… Siento que vivir ya no tiene sentido.

¡Solo era una cena con su padre! ¿Tan difícil era?

Isabella se enfureció. Tomó el plato que Jairo había apartado y, cogiendo un trozo de pollo, intentó darle de comer en la boca.

—¡Quítate!

—¡Te lo tienes que comer! ¡Si no, yo… yo no me caso contigo!

Jairo entrecerró los ojos.

—¿Crees que con eso me puedes amenazar?

Ciertamente, no.

Isabella rodó los ojos.

—¡Entonces me caso con tu papá!

¡Puf!

Iván, que se estaba secando las lágrimas, se atragantó con su propia saliva y miró a Isabella con una expresión indescriptible.

—Bueno… tampoco es mala idea.

Capítulo 109 1

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